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¿Qué hizo Zoé estos 7 años?

Bien sabido es que el régimen morenista es profundamente incapaz. Ha sido el sello de la casa la ausencia de técnica, competencia, legalidad, imparcialidad, eficiencia y profesionalismo. El propio López Obrador llegó a reconocerlo en sus mañaneras al responder a las críticas por los nombramientos de improvisados, escudándose en su famosa fórmula de 90% lealtad y 10% capacidad.

Los años pasan y se confirma que la fórmula se quedó corta. El porcentaje de capacidad es nulo y por “lealtad”, los años del obradorismo nos han enseñado que se referían a la obediencia ciega para llevar a las instituciones directo a la destrucción y repartir contratos a los cuates, especialmente a la red de corrupción criminal del cártel de Tabasco. En el inter, el derecho a la salud se fue a la basura.

Ante la grave crisis en la que se encuentra el Instituto Mexicano del Seguro Social, no podemos perder de vista a un funcionario que tiene 7 años en la misma posición, responsable (junto con sus jefes) de la situación deplorable en la que se encuentra el Instituto creado en 1943 para dar seguridad social a los trabajadores mexicanos. Me refiero a Zoé Robledo, el morenista que ocupa la dirección del IMSS desde mayo de 2019 y que acaba de anunciar que visitará las 227 instalaciones del instituto, las cuales recorrerá “piso por piso” para hacer un diagnóstico de la situación.

Repito, después de 7 años en el cargo, Zoé propone hacer un diagnóstico. Si esa declaración no causa indignación, entonces no sé qué es lo que corre por las venas de los mexicanos. Más que un compromiso, es la confesión de una política criminal que destruyó el sistema de salud, liquidó la seguridad social y convirtió a las clínicas en lugares donde se carece de todo.

Para entender el tamaño del desastre hay que hacer memoria. En 2002, cuando Julio Frenk, una eminencia en el tema de salud pública, se impulsó la creación del Seguro Popular, la meta era financiar la atención médica de millones de familias sin empleo formal, por lo tanto, sin acceso a la seguridad social. Ese modelo tenía fallas, pero era una red funcional para más de 50 millones de personas. El régimen decidió desmantelarlo a finales de 2019, después de 17 años de operación, bajo el mantra “ni es seguro, ni es popular” impusieron el engendro fatal llamado Insabi.

El resultado del necio experimento fue devastador. El Insabi operó sin reglas, destrozó los esquemas probados de compra de medicamentos y provocó un desabasto que dejó a más de 15 millones de personas sin acceso a la salud, cobrando vidas por tratamientos interrumpidos y quimioterapias inexistentes. Cuando la realidad les reventó, disolvieron el instituto en 2023, con gran cinismo, le aventaron el problema al IMSS-Bienestar.

Zoé Robledo fue el ejecutor de esa transición al colapso. Bajo su mando se consolidó la escasez de medicamentos y de todo el sistema del Instituto. Vinieron los elevadores paralizados, la falta de reactivos y de material básico, los equipos descompuestos y, en general, el deterioro de los hospitales. El personal de salud fue el que dio la cara a los enfermos y sus familias; el desgaste se lo llevaron ellos, también los sueldos de miseria.

Las investigaciones de Latinus y Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad dan cuenta de cómo las empresas fachada como Romedic, vinculadas con Jorge Amílcar Olán y el círculo de amistades de Andy López Beltrán, recibieron contratos multimillonarios para proveer medicamentos a los estados centralizados. Cientos de millones de pesos fluyeron hacia los cuates y prestanombres del poder, por otro lado, los mostradores públicos permanecían vacíos. El desabasto fue producto de la corrupción.

Si los trabajadores no hubieran salido a las calles a manifestarse para exigir condiciones laborales justas, insumos, medicamentos y lo básico para seguir dando el servicio, el régimen no se hubiera dado a la tarea de llevar a cabo un recorrido para “evaluar las necesidades”. Acción tardía, muchos han muerto tras más de 7 años de improvisación y corrupción. Mientras tanto, Zoé Robledo sigue en el cargo.

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