La seguridad nacional tiene como uno de sus principales componentes el evitar la intromisión extranjera en las decisiones sobre los destinos de la población que conforma el Estado que corresponda. Es decir, defender la soberanía.
Pero la soberanía no es un concepto estéril o de superficialidad ideológica. Es, como dijimos, un mecanismo de toma de decisiones trascendentales sobre las formas de convivencia en una nación. La soberanía no trata sobre quién decide, sino sobre cómo decidimos todos o qué opciones tenemos para decidir.
Como un simple ejemplo podemos señalar que la capacidad soberana de un país tiene una relación proporcional con su capacidad de autosuficiencia productiva. En la medida que un país dependa de productos importados para la subsistencia ordinaria de su población, su capacidad soberana se ve evidentemente arriesgada.
Otro ejemplo tiene que ver con el cumplimiento de las obligaciones internacionales acordadas entre las naciones. En la medida que una nación cumpla con sus compromisos, incluyendo los referentes a las libertades y derechos humanos, menor será la amenaza de la intervención por parte de la comunidad internacional.
El más importante ejemplo sobre la afectación a la soberanía mexicana radica en la presencia de organizaciones criminales que pretenden sustituir a las autoridades legalmente establecidas mediante la obligación de pago por realizar determinadas actividades en determinado territorio o, bien, la determinación sobre quién deberá ocupar cargos públicos en el referido lugar. Entre menos capacidad de maniobra tenga la autoridad establecida, menos soberana es la nación referida.
En este sentido, podemos afirmar que no cualquier acción o declaración de una autoridad extranjera implica, necesariamente, una intromisión en las decisiones de otro país.
Particularmente con Estados Unidos, donde las relaciones son multifactoriales, permanentes y necesarias; la seguridad nacional de México implica mantener una eficaz y sincera colaboración entre agencias relacionadas. Es decir, puede haber amenazas internas que pongan en riesgo la seguridad nacional mexicana al provocar hostilidades con la potencia que tenemos como vecino; por el contrario, una correcta colaboración nos puede hacer verdaderamente soberanos.
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