Fernando V. Ávila Entre el siglo XIX y el siglo XX, el proyecto de modernización impulsado por el Estado porfiriano...
CINE: Sobre Las ruinas nuevas
Carla Garduño De la mano de la literatura testimonial, el archivo se ha convertido en uno de los motivos más...
MÚSICA: Aurora de la humanidad
Juan Pablo García Moreno El último día de 1961 Flora Litvinova escribió en su diario: Ayer fuimos a escuchar la...
TEATRO: La más fútil de las ocupaciones
Zavel Castro En el célebre ensayo Una habitación propia, Virginia Woolf reflexionó acerca de las condiciones materiales e ideológicas que...
ARQUITECTURA: Memoria frente al mar
Andrea S. Chávez Llegué a Portbou en tren. Dejé las maletas encargadas para poder ir caminando al memorial. Lo primero...
ARTES VISUALES: El arte del coleccionismo ladrón
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DISCUSIÓN: Nueva era, nuevos desafíos. Una reflexión general sobre el 81° periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas
La 81.ª Semana de Alto Nivel de la ONU ha servido como termómetro del estado del multilateralismo: una organización que cuestiona su propia eficacia frente a conflictos globales no resueltos (Gaza, Ucrania, Sudán, Myanmar), desigualdad, deuda y cambio climático, pero que sigue siendo el único espacio donde casi 200 países pueden dialogar y construir consensos. Hay dos grandes desafíos: la reforma pendiente del Consejo de Seguridad —cuya composición refleja el mundo de 1945 — y la irrupción de la inteligencia artificial. La conclusión es, sin embargo, alentadora: la pregunta ya no es si necesitamos multilateralismo, sino qué tipo necesitamos: uno capaz de transformar sus instituciones para que voz y voto se traduzcan en capacidad real de decisión y resultados para quienes sirven.
DISCUSIÓN: Una política exterior de traje gris
El discurso del canciller Roberto Velasco en la ONU evidenció una diplomacia de bajo perfil: en lugar de aprovechar la tribuna para defender intereses o reafirmar la vocación multilateral de México, se concentró en repetir los lugares comunes de la “transformación” y los emblemas del gobierno, hablando más a una audiencia doméstica que al foro en el que se encontraba. Evitó nombrar a las potencias y presentó una visión idealizada de igualdad entre Estados que ignora las jerarquías reales del poder. La crítica final no es al canciller, sino al gobierno de la presidenta Sheinbaum: una política exterior más ruidosa que la anterior, pero igual de inmóvil, que retrocede mientras parece avanzar.
POESÍA: Posteridad de Círculo de Poesía (sobre "El sin ventura Juan de Yuste" de Alí Calderón y algo +)
Pedro Derrant En mis veintes, cuando uno debe ocupar el tiempo en construirse una imagen de joven promesa —de la...



