Pues resulta que Elon Musk, dueño de todo lo que uno pueda imaginar, logró el objetivo más importante en su vida: ser billonario.
La fortuna de Elon, en USD, es de 1,260,000,000,000.00, una cantidad totalmente abstracta para 99.99% de los mortales, pero es importante hacer algunas reflexiones y comentarios al respecto.
La primera y más relevante es entender qué hizo Elon para ser tan pudrimillonario: obtuvo una parte muy importante de sus ingresos con ventas a gobiernos como EU (satélites espías, GPS militares, NASA), Ucrania, muchos gobiernos de África, Dubái (patrullas Tesla), Australia, Inglaterra, etc. Pero al final, una parte importante del dinero de Elon Musk, proviene de los contribuyentes. La definición de su propia empresa de inteligencia artificial, xIA, es que Space X es: “Un contratista de defensa disfrazado de agencia espacial”. Además, para hacerse aún más rico, recibe importantes subsidios gubernamentales. Locura total.
Otra fuente de ingresos es su red social X (antes Twitter). Allí, muchos gobiernos y organizaciones del mundo se atacan unos a otros en defensa de sus intereses particulares que pagan con contratos gubernamentales, o sea dinero público, que termina en manos de Elon Musk.
Un dato que proviene de información pública, confirmada por xAI, es que 95% del valor de la riqueza de Elon son acciones y sólo 5% (que sigue siendo muchísimo dinero) son activos reales. Elon Musk se “hizo billonario” con la especulación y la ambición sin medida de los “mercados” en detrimento del bienestar de miles de millones de personas.
La fortuna de Elon Musk vale más que el PIB anual de países como: Arabia, Países Bajos, Suiza, Argentina, Israel, y un muy largo etc. No puede comprar países, pero sí poseerlos a través de su poder económico e influencia política.
¿De qué sirve la democracia cuando un poder casi absoluto, político y económico, se concentra en las manos de una sola persona?
Está claro que Elon Musk es un hombre muy brillante y sin duda muy trabajador, pero cuando una persona podría gastar 1 millón de dólares por hora y necesitar más de 100 años para gastar su fortuna significa que algo en el mundo está muy mal.
¿Qué beneficios reales le aportan al mundo estas empresas y personas, cuya capacidad para ejercer su poder e influencia superan a la mayoría de los gobiernos existentes?
El libre mercado y el comercio son indispensables, pero nunca por encima de la dignidad de las personas, la ley y el Estado de derecho. No se puede dejar todo en manos del mercado que, normalmente, es notoriamente insensible a los problemas sociales más graves de nuestro tiempo: pobreza, educación, salud, migración, etc. Ser liberal no es contrario a la responsabilidad social y a la solidaridad con los más pobres y marginados. Los mercados financieros dejan de ser una solución cuando dejan de contribuir al desarrollo integral de las personas y la sociedad.
Pancho Graue
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