Pedro Derrant La mejor parte de sostener una opinión equivocada sobre literatura es encontrar el libro que obligue a uno a reconsiderar. Son pocos, pero son. Hasta hace no mucho, si alguien me hubiera preguntado cómo distinguir un mal poema, es probable que yo hubiera hecho una lista que consignara, entre otros axiomas igualmente arbitrarios, una paronomasia efectista que creo haberle robado a Hernán Bravo Varela, una tarde en que platicamos sobre la infame poesía de la experiencia: “no hay …
