Dime de qué presumes y te diré de qué careces.
La grandilocuencia de la presidenta Sheinbaum para defender la soberanía en el Zócalo es solo eso, un vistoso carnaval de palabras vacías.
Van ocho años con el mismo discurso en voz de dos presidentes, que reflejan una gran mentira de Morena en el gobierno: su compromiso con la defensa de la soberanía.
López Obrador entregó control territorial a los cárteles e impulsó a políticos aliados al narco para que fueran gobernadores.
Claudia Sheinbaum se niega a gestionar la solicitud de detención con fines de extradición de un gobernador que ganó aliado al Cártel de Sinaloa, requerido por Estados Unidos por sus crímenes allá.
AMLO y Sheinbaum bajaron el presupuesto a las Fuerzas Armadas para la defensa del territorio y la soberanía del país, respecto a 2018.
Hoy México es un país más débil que en 2018 por la destrucción de las instituciones de la República.
Es más vulnerable por la vinculación del partido gobernante con el terrorismo de los cárteles del narcotráfico, a cambio de apoyo electoral.
Tenemos un Estado que no controla su propio territorio y en amplias zonas del país ha perdido el monopolio del uso de la fuerza.
México es más débil desde que Morena llegó al poder con la promesa de combatir la corrupción, y la multiplicó en los alrededores de la familia de AMLO y en su círculo político.
¿De qué soberanía popular hablan?
Obtuvieron 54 por ciento de los votos y doblaron a consejeros del INE y magistrados del Tribunal Electoral, para que le robaran 20 puntos a la oposición y le otorgaran 74 por ciento de las curules a la coalición gobernante.
Y como les faltaba un voto en el Senado para el asalto al Poder Judicial, extorsionaron con mandar a una cárcel de alta seguridad a un senador si no cambiaba su voto.
Ninguna mafia, por poderosa que sea, puede ser guardián de la soberanía.
Los discursos de los dos presidentes, que convocan con vehemencia a la defensa de la soberanía nacional, son artificios retóricos sin sustento en los hechos.
A ver. Veamos en plata.
Para el octavo año del gobierno de Morena, 2026, los recursos asignados a la principal función de la Sedena, que es “Defensa de la Integridad, la Independencia y la Soberanía del Territorio Nacional”, fueron 15 por ciento menores, en términos reales, que los asignados en 2018.
Si es tan urgente defender la soberanía, ¿por qué le han quitado, de manera sistemática, presupuesto a ese rubro?
El economista Aníbal Gutiérrez ha escrito en La Aurora que para “Operación y Desarrollo de la Fuerza Aérea Mexicana” la caída del presupuesto ha sido de 33 por ciento respecto a 2018.
Y en la Marina, el programa “Emplear el Poder Naval de la Federación para Salvaguardar la Soberanía y Seguridad Nacionales”, la reducción real fue de 24 por ciento real de su presupuesto en ocho años.
La soberanía nacional no es prioridad. Es discurso para un domingo en el Zócalo.
Prioridad es el clientelismo electoral y la obsesión ideológica asociada a la corrupción.
En los ocho años de Morena, a la inversa del gasto en defensa de la soberanía, explicó Aníbal Gutiérrez, los aumentos aprobados para Energía fueron de 7,344 por ciento.
Producimos menos crudo, nos endeudamos más, y una camarilla se ha enriquecido hasta el absurdo con esos incrementos que son, literalmente, dinero tirado.
El incremento al gasto en clientelismo electoral ha sido a expensas de mayor endeudamiento y sacrificio de las funciones esenciales de un gobierno sensato que son seguridad, salud y educación.
No hay tal defensa de la soberanía, sino lo contrario: debilitamiento del Estado mexicano.
El riesgo para la soberanía del país se llama Morena.
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