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DISCUSIÓN: Los poemas de un viejo loco o genio, o las dos cosas

A poco de cumplirse un aniversario luctuoso más de Ezra Pound el próximo 1 de noviembre, resulta indudable que hay dos razones que han alejado en alguna medida a los lectores de su obra: su complejidad y los devaneos políticos de quien la firma. Ofrecemos aquí una guía de lectura de los "Cantos" que intenta responder, aunque sea parcialmente, a la primera cuestión, sin dejar de poner acento en cómo se entremezcla con la segunda.

Guillermo Maynez Gil

 

Con toda seguridad, ninguna obra poética ha despertado tanta polémica o juicios tan extremos como los Cantos de Ezra Pound. Desde quien los considera el conjunto poético más importante e influyente del siglo XX, hasta quien aborrece el mamarracho pretencioso e impenetrable, las opciones cubren todo el espectro. Para poder aproximarse a ellos hacen falta por lo menos dos cosas: una buena dosis de sentido del humor y un libro de notas que permita ir comprendiendo cada poema, de manera que la atención se centre en la experiencia poética una vez superados los acertijos eruditos de su autor, un hombre que sin duda combinaba destellos de genialidad con rasgos de locura, una erudición apabullante con un exhibicionismo adolescente. Para completar el cuadro de la polémica, hay que recordar que, tras la Segunda Guerra Mundial, Pound fue recluido en un psiquiátrico de Washington. No le fue mal, pues pudo haber sido acusado de traición por su activismo desaforado en favor del régimen fascista de Benito Mussolini. 

Carroll F. Terrell señala, en A Companion to the Cantos of Ezra Pound, que la dificultad del texto no se debe tanto a un pensamiento abstruso, como a su amplísimo menú de temas y de referencias. Resumir los 109 poemas (más unos cuantos fragmentos y añadidos) sería tarea ardua de escribir y leer. Afortunadamente, se dividen en grupos temáticos. En cualquier caso, los ejes conceptuales son: el paso de la oscuridad (Infierno) a la luz (Paraíso), en abierta referencia a la Comedia de Dante, y el buen gobierno y la condena de la usura como fuente de desigualdad y guerras. Los cantos I-VII avanzan desde los mitos griegos, sobre todo la Odisea, hasta la Edad Media. Pound comienza así su épica con los arquetipos e historias primigenias: sexo, muerte, culto, mar, viajes. Los ritos agrarios, fundamentales en toda la obra, recorren las culturas griega, romana, persa, japonesa, china y aun otras, desde las imágenes recurrentes de Afrodita, Dionisio, Orfeo, Ceres y Proserpina, hasta la legislación china clásica (todo el poema, de hecho, está punteado por ideogramas chinos y citas en 25 lenguas). Venecia, Provenza y los paralelos entre Helena de Troya y Eleanor de Aquitania, desembocan en ese lamento seminal por el deplorable estado de estancamiento de la literatura moderna: 

Thin husks I had known as men,
Dry casques of departed locusts 
speaking a shell of speech…

Los “Cantos Malatesta” (VIII-XI) se centran en el Renacimiento italiano, cuyas contradicciones se encarnan en Sigismondo Malatesta (1417-1468), prototipo del condotiero corrupto y tornadizo que es al mismo tiempo mecenas del arte y el conocimiento. Malatesta y su época, junto con los poetas-menestrales de Provenza, otro tipo de pícaro aventurero, son recurrentes en la obra, que muestra una gran nostalgia por esas épocas pioneras. 

Tras un interludio sobre la filosofía de Confucio, el poema se interna en el Infierno, ejemplificado por el lamentable estado espiritual de Inglaterra hacia 1919-1920; el paso por el Purgatorio de la Primera Guerra; y el término de la retrospectiva con la primera visión extendida del Paraíso: una cueva marina, viñedos, cipreses, Diana, Artemisa, Hermes, Dionisio. A partir del canto XVIII entran en escena los usureros y traficantes de armas a los que Pound fustiga hasta el final. Los primeros 30 cantos se cierran con más excursiones a Venecia y a la Italia medieval y renacentista. Todas estas secciones, una vez clarificadas por las notas de Terrell, me parecen muy disfrutables, tanto por la forma poética como por el contenido mítico, histórico y filosófico. 

Los Cantos XXXI-XLI se enfocan en la historia de Estados Unidos; para algunos lectores son muy tediosos, pues abundan en detalles de las polémicas políticas y financieras de las primeras décadas de la república; para otros son fascinantes por lo mismo. Tiendo a identificarme más con éstos, aunque el punto se vuelve reiterativo: Pound está en contra del banco central, que sin duda en sus primeros días fue un cartel financiero, monopolista y usurero, y por lo tanto exalta a sus oponentes, de manera señalada a John Adams y Martin van Buren. Tristemente, todo es para promover la teoría del Crédito Social apoyada por Mussolini. En la siguiente década de cantos, Pound opone la luz del neoplatonismo a la oscuridad de la usura. 

Los Cantos Chinos (LIII-LXI) son un largo recorrido por la historia de ese pueblo, desde sus orígenes míticos hasta el siglo XVIII. Una vez más, pueden ser maravillosos o plomizos según los intereses de cada lector. Esta larga historia se contrasta con la mucho más breve y actual de los Cantos Adams (LXII-LXXI), que se ligan directamente con los dos siguientes, los Cantos Fascistas. 

Dos grandes secciones, con hilos conductores pero una impresionante variedad de alusiones y referencias, son los Cantos Pisanos (LXXIV-LXXXIV) y los Cantos Rock-Drill (LXXXV-XCV). Los primeros son los más bellos y famosos, y se refieren al campo donde estuvo encerrado Pound tras la derrota de Italia, cerca de Pisa. El poeta enjaulado hace la elegía de su guerra y la llena con recuerdos personales y nostalgias vicarias por sus épocas favoritas. El canto LXXIX es quizá, por sí solo, el poema más hermoso de la obra, lleno de imaginería griega. Los Rock-Drill regresan a China en el segundo milenio a. C. y avanzan hasta las guerras financieras norteamericanas. El canto XC es la culminación, la síntesis de los motivos místicos del poema: semina motuum, Yggdrasil, Isis-Démeter, Castalia, Richard de San Victor, Juan Ramón Jiménez. Para Pound, todas las tradiciones místicas riman: 

Castalia like the moonlight 
and the waves rise and fall,
Evita, beer-halls, semina motuum,
To parched grass, now is rain
Not arrogant from habit,
But furious from perception, 
                              Sybilla,
From under the rubble heap
                              M’elevasti
From the dulled edge beyond pain
                              M’elevasti
Out of Erebus, the deep-lying
From the wind under the Earth,
                              M’elevasti
From the dulled air and the dust,
                              M’elevasti
By the great flight
                              M’elevasti

La última sección del cuerpo poético principal es “The Thrones de los Cantos”, que recapitula los temas principales. Todavía, en los añadidos, el canto CXV termina: 

Time, space,
Neither life nor death is the answer.
And of man seeking good,
Doing evil.
In meiner Heimat
Where the dead walked
And the living were made of cardboard. 

Y la última frase de todas es: To be men not destroyers.

Una obra que, creo, paga con creces el tiempo y el esfuerzo invertidos. En todo caso, una ambición artística que ya poco se ve.

 

*Guillermo Maynez Gil. Escribe novela, cuento, poesía y ensayo. Ha publicado el ensayo Ulises en la Tierra Baldía (edición de autor, 2022), así como las novelas Los Poetas del Fin del Mundo (edición de autor, 2019) y El Chino Bruckenmeyer, por la que recibió en 2020 el Premio Nacional de Novela Élmer Mendoza de la Universidad Autónoma de Sinaloa y publicada en una nueva versión titulada La enigmática Vida del Chino Bruckenmeyer (Trillas, 2025).

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