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El León de Dios

“La verdad no es un territorio que hay que defender, sino un bien que hay que compartir”
León XIV

Leer una encíclica papal es especialmente difícil, por sus connotaciones teológicas y filosóficas. Resulta complicado dar una opinión de la primera encíclica de León XIV, pero el tema de Magnifica-Humanitas y el valor que ha demostrado este papa lo hacen un tema inevitable, casi un deber.

Cuando León XIII publicó en 1891 su encíclica Rerum Novarum la Iglesia dio un paso muy importante, fue su primera incursión en la vida social y política de las personas más allá de sus creencias y con ella se inauguraba lo que conocemos como “doctrina social”.

El salto cualitativo de la Iglesia fue espectacular, pues de ser vista como una institución ultraconservadora, cerrada a la comprensión de la vida cotidiana de las personas, iniciaría un camino que, junto con el Concilio Vaticano II, la ha llevado a ser una defensora reconocida y valorada de los problemas más acuciosos de la vida contemporánea.

Una justa relación entre el trabajo y el capital, la libertad de las personas en contraposición al consumismo o colectivismo, la defensa del medio ambiente y el derecho a la vida, la desaparición de las “guerras santas”, entre otras muchas causas, han colocado a la Iglesia a la vanguardia de la defensa de los derechos humanos en un tiempo de graves fracturas sociales y económicas, y en los recientes conflictos armados de gran relevancia.

El peso del carisma de sus antecesores, desde Juan Pablo II hasta Francisco I, y el hecho de ser estadounidense, parecían poner a León XIV en una condición compleja. Su carácter amable y sus formas muy cuidadas no permitían ver con claridad cuáles serían las características de su pontificado. La realidad ha sobrepasado cualquier expectativa.

Su oposición a la guerra en Irán hizo enfurecer al presidente Trump; nunca un presidente de EA había tenido una relación tan tensa con el Vaticano. León XIV, lejos de la tradicional diplomacia no confrontativa, encaró el problema con gran firmeza y parecería que le ganó la partida al gobierno americano.

León XIV encara ahora uno de los temas más importantes de nuestro tiempo, la inteligencia artificial (IA), y nos invita a un debate de sus amenazas y oportunidades.

  1. Colocar al hombre al servicio de la IA, deshumaniza el conocimiento y reduce a las personas a simples datos.
  2. Una gran mayoría de personas no tiene la capacidad de acceder a las nuevas tecnologías, esto creará aún mayores desigualdades que sacrificarán a los más débiles y marginados.
  3. La enorme concentración de la IA y toda su data en manos de muy pocos inversores privados hacen imposible que la tecnología esté al servicio del bien común.

León XIV reflexiona sobre las oportunidades de la IA para multiplicar las conexiones, pero sin perder nunca la cercanía “real” entre las personas. Una encíclica valiente que merece ser leída y debatida profundamente.

Pancho Graue

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