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El ruido de la derrota anticipada y su relación sadomasoquista con la presidenta

Acapulco, Gro.- En Guerrero todo se puede y en política todo es posible. Máxime si el escenario político se ha polarizado. A lo mejor la advenediza y desarraigada “chilpancingueña” Esthela Damián Peralta, desesperada, desenterró el hacha de guerra en contra de la senadora con licencia Beatriz Mojica Morga, para obligar al Comité Nacional de Morena, que de último momento opte por un tercero (a) en discordia, que podría ser la senadora del PVEM Karen Castrejón o hasta posible cambio de género.

Máxime cuando más de 500 taxistas de al menos cinco organizaciones de transportistas -que a nivel estatal aglutinan 60 organizaciones y representan un total de 15 mil agremiados- con consignas en los medallones de sus unidades trían la consigna de: “No a la imposición, sí a la democracia, Morena, sí”, bloquearon el puente Bicentenario e impidieron la circulación vial en sus dos carriles, denunciando la presunta imposición del gobierno federal de la aspirante a la gubernatura por Morena, Esthela Damián Peralta.

Exigen de la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, y de la presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, Citlalli Hernández Mora, “piso parejo” para elegir al próximo coordinador, virtual candidato o candidata al gobierno de Guerrero. Sin mencionar a quien están apoyando en la “precampaña” adelantada de los morenistas.

A días de que Morena dé a conocer los seis nombres que pasarán a la segunda etapa de su proceso interno para definir la coordinación estatal en Guerrero, las redes sociales se han convertido en terreno fértil para una versión que se repite con insistencia, aunque hasta ahora carece de sustento verificable: la supuesta imposición de la exconsejera jurídica de la Presidencia de la República, Esthela Damián Peralta.

Tal vez la explicación no esté en información privilegiada, sino en la política de anticipación: cuando un proyecto comienza a percibir que sus posibilidades disminuyen, resulta tentador preparar desde ahora el argumento que explique la derrota de mañana. Es una vieja práctica política. Primero se cuestiona el árbitro, después las reglas, y finalmente, el resultado. Así, cuando llega la derrota, ya existe un culpable previamente construido.

Lo cierto es que redactar algo de Esthela Damián no vale la pena ante su ignorancia política, económica y social. Uno intenta darle vuelta a la página, pero ella sola, con esa puntería que tiene por sus ocurrencias para la autodestrucción, se encarga de dar material cada semana.

Su más reciente función fue en Chilpancingo, en un evento con mujeres. Y lo que debía ser un acto de solidaridad y propuesta terminó siendo, otra vez, un festival de pena ajena y declaraciones desafortunadas.

Cada que abre la boca la chilpancingueña, en lugar de sumar puntos, resta 10. Cada discurso suyo no es un paso adelante, es un recordatorio brutal de por qué las encuestas no le dan.

Lo cierto es que su grupo de asesores la mandan a la guerra sin fusil y con un chisme por delante.

Ahí va doña Esthela Damián a exhibir la relación sadomasoquista que tiene con la presidenta. “Es mi gurú, mi líder, mi faro". En su afán de hacerse la chistosa, la cercana, la del círculo íntimo, se le suelta la lengua y se le sale decir: que fue su látigo y hasta su marido.

¿Perdón?

¿Su látigo y su marido? Estamos hablando de la presidenta de la República. De la investidura presidencial. No de la comadre de la colonia con la que te echas el cafecito y el chisme. Esa falta de respeto, disfrazada de simpatía barata, no es graciosa. Es vulgar. Es corriente. Es la prueba perfecta de que confunde la cercanía con el atrevimiento.

Esto pasa cuando las cuentas no dan. Cuando no sabes si vas tres arriba, tres abajo y ya te rebasaron por la izquierda, por la derecha y hasta por el centro. Le entró la desesperación y le está haciendo decir cualquier cosa con tal de que la volteen a ver.

Por eso el viejo refrán le queda pintado: “El pez por su propia boca muere”. Y Esthela Damián ya lleva rato con el anzuelo bien trabado.

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