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En convoy blindado y protegido por la Marina, Rubén Rocha Moya dice “no tengo miedo”

Mientras Rocha presumía serenidad por las acusaciones de haberse aliado con “Los Chapitos” desde que buscó ser gobernador de su estado, el Palacio de Gobierno estaba sitiado

"No tengo miedo”, confiado y protegido por un aparato de seguridad que incluye 16 camionetas de Guardia Nacional, policías estatales y desde este jueves a elementos de la Marina, Rubén Rocha Moya, aún gobernador de Sinaloa, dejó su casa la mañana de este jueves para ir al palacio de Gobierno en Culiacán, a un día de conocerse la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos en su contra por narcotráfico.

Lo dijo con esa seguridad que pretende sonar a templanza: “Anoche dormí muy tranquilo… no tengo miedo, el pueblo me cuida”, declaró en chacaleo, y lo repitió después en un evento en Navolato, casi como mantra: “El que nada teme, la pasa bien”. Y, sin embargo, la escena que lo rodeaba contó otra historia, una menos cómoda, menos heroica y bastante más reveladora.

Porque mientras el gobernador presumía serenidad frente a las acusaciones en su contra por haberse aliado con “Los Chapitos” desde que buscó ser gobernador de su estado, de haber sometido, perseguido y agredido a sus rivales con los narcos de la mano, el Palacio de Gobierno en Culiacán estaba sitiado por marinos, policías estatales, patrullas, armas largas y convoyes, de acuerdo con las imágenes recogidas por televisoras y medios estatales y nacionales.

El tono desafiante invitando a que “vengan por él”, se sumó a su intención de hacer creer que todo sigue normal y fue firme con la frase de que no pedirá licencia en el cargo.

No (voy a pedir licencia), yo voy a seguir el proceso, todo el proceso, todo lo que me corresponde, ¿sabes qué? soy licenciado en matemáticas, yo me la viví de dar clases en matemáticas, pero también soy abogado, egresado de la UNAM, a mucha honra, entonces, conozco los procedimientos”, refirió como matizando la dureza de los cargos en su contra, como quien de verdad no tuviera a un estado en llamas, con ejecuciones a diario, con desaparecidos, con ataques a tiros un día sí y el otro también.

Mientras le rodeaban guardaespaldas y muy cerca del templete donde entregó fertilizantes se observaban los elementos de seguridad, duplicados para el aparato que suele tener, dijo casi poéticamente: “No temo más que tener la suficiente vida para darle seguimiento a todo el procedimiento judicial, si es que este se hace, establece, como sea…no hay de nuestra parte absolutamente nada, nada de que temer, el que nada teme, la pasa bien; el que nada teme, nada tiene que pagar”, mencionó.

No faltaron las preguntas frente a la posición de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre el tema que pesa sobre él y otros nueve funcionarios y ex funcionarios de su gobierno, y aunque el miércoles por la tarde insistió en que había tenido un diálogo inmediato con la mandataria, el jueves matizó el discurso al respecto.

“La presidenta no hace respaldos personales, la presidenta lucha por la soberanía de México y la soberanía de México lo componemos todo el pueblo, entonces, lo que ahora hizo, más que respaldos personales a alguien, lo que hizo ahora es defender la soberanía de nuestro país”, aclaró como después de habérsele corregido la plana desde Palacio Nacional.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos dio a conocer el miércoles 29 de abril una acusación formal en el Distrito Sur de Nueva York contra el gobernador de Sinaloa y otros personajes de su círculo cercano por presunta conspiración con la facción de los Chapitos del Cártel de Sinaloa.

Según la investigación, el mandatario habría recibido apoyo económico y político para llegar a la gubernatura y, a cambio, habría brindado protección e información confidencial a la organización criminal para facilitar el tráfico de narcóticos como fentanilo y cocaína hacia territorio estadounidense.

El documento judicial señala que esta red de corrupción permitió al grupo delictivo operar con impunidad en la entidad a cambio de sobornos millonarios.

Por ahora queda en manos de la Fiscalía General de la República dar cauce a la petición de orden de aprehensión contra los señalados y de ahí definir si se aplicará el tratado de extradición vigente entre México y Estados Unidos.

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