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La mentira ya se gastó

La calificación crediticia del país pasó de perspectiva estable a negativa, lo que se explica por el bajo crecimiento de la economía y el aumento de la deuda.

Si no se reduce el déficit fiscal, México podría perder la calificación crediticia como la perdió Argentina durante el kirchnerismo y se implementó el corralito.

En economía, donde gastamos (en caprichos y clientelismo electoral) más de lo que ingresamos por falta de crecimiento y de inversión, estamos en el camino que siguió Argentina hasta su desplome.

La caída de la inversión en México, tantas veces desmentida por el gobierno y sus voceros es, básicamente, consecuencia de la reforma judicial de López Obrador, consolidada por la presidenta Sheinbaum.

Morena fusionó poder político y poder criminal a un nivel que nunca habíamos visto en México ni en casi ningún lugar del mundo.

Ayer el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, dijo en la conferencia matutina en Palacio Nacional que no habían encontrado ningún delito en las actividades de Rubén Rocha Moya.

Entonces, ¿los secuestrados por el Cártel de Sinaloa en las elecciones en esa entidad no existieron?

O el cártel operó sin que el candidato Rocha supiera que los secuestros fueron para ayudarlo a ganar. Y no investigó nada porque no se enteró.

 ¿Quién mató -o mandó matar- al exrector Héctor Melesio Cuén? Si no fue Rocha, y su fiscal actuó por cuenta propia al montar una escena falsa del crimen, ¿quién fue? ¿Para qué el montaje?

Todo indica que el gobierno protege a Rocha Moya para no tener que mandarlo a Estados Unidos.

Si vienen por él, como sugieren autoridades de EU, no se van a ir. O entrarán cada vez que quieran. 

La soberanía, en lo interno, perdida por la colusión con grupos criminales en diferentes estados: control político y territorial en manos de los señores de la guerra.

En lo externo tenemos la cada vez más cercana posibilidad de que Estados Unidos entre por los criminales que nuestro gobierno no quiere capturar.

El septenio morenista puso a nuestros institutos armados en lugares propicios para la corrupción selectiva. El resultado es que dentro de la Marina hay actividades propias de las mafias.

La presidenta dijo ayer por la mañana que el secretario de Marina de AMLO, Rafael Ojeda, no es sujeto de investigación porque fue él quien denunció el saqueo del huachicol (contrabando) que encabezaban sus sobrinos.

Pero el pliego de consignación de los sobrinos del almirante Ojeda -publicado por el periodista Ariel Barajas en la edición impresa de Reforma-, dice que el contralmirante Fernando Rubén Guerrero, quien denunció los hechos ante el entonces secretario de Marina y el actual, en reuniones separadas, fue asesinado “con la evidente finalidad de silenciarlo y evitar que se hiciera pública la estructura, operación y protección institucional de la red de huachicol fiscal liderada por los hermanos Farías Laguna, quienes contaban con protección derivada de su parentesco con el entonces almirante Ojeda Durán".

Las mentiras ya se gastaron. Entramos a la realidad.

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