Mucho más allá de si la presidenta está en un predicamento o qué hará Morena con Rocha Moya y su equipo, el que está atrapado es México. Es decir, todos nosotros.
Sectores del gobierno y de su partido son parte de las estructuras del crimen organizado.
Es perder el tiempo hablar de la persona que sustituyó a Rocha Moya, porque el narco gobierna mucho más que Sinaloa.
Tenemos una infección que expandió el expresidente López Obrador y alcanza a Tamaulipas, Baja California, Sonora, Tabasco, Guerrero, Michoacán, Chiapas…
Quienes en el gobierno, en Morena y sus partidos aliados no están involucrados con asociaciones delictivas, han sido cómplices de la toma del poder territorial y político de criminales que operan con la chamarra de Morena y del Cártel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, La Familia Michoacana, del Golfo y otras denominaciones.
Sinaloa es el caso más emblemático de la complicidad de los voceros del gobierno en los medios de comunicación, dirigentes del partido, altos funcionarios federales y legisladores en ambas cámaras, que hoy se dicen sorprendidos por la actuación de Rocha y su camarilla.
Apoyaron abiertamente al narcodictador de Sinaloa que capturó los tres poderes del estado con la fuerza armada del narcotráfico, la extorsión y el crimen.
Y ahora, cinco años después de que Rocha se impuso a la coalición opositora en la elección del 2021 con secuestros y amenazas que fueron del conocimiento público, aplauden que el gobernador pida licencia al cargo para que proceda una investigación.
La licencia es un respiro para Morena y quienes gobiernan, pero no le sirve de mucho al país porque así no se trata el cáncer que corroe el tejido institucional de México.
Para la solicitud de licencia de Rocha Moya, los gobiernos morenistas necesitaron el apretón del Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Qué manera de exhibirse: sólo si Estados Unidos les truena los dedos proceden a investigar, o a simular que van a investigar.
En la elección de 2021 se realizó el operativo político-criminal más grande en cuando menos un siglo, con lideresas de colonias, plagiadas y humilladas desnudas. Secuestro de familiares de candidatos, de una candidata y de casi dos centenares de integrantes del equipo electoral del abanderado opositor.
Los testimonios de los secuestrados y de las mujeres extorsionadas son públicos desde hace casi cinco años.
El entonces presidente López Obrador se congratuló porque en esas elecciones los integrantes del crimen organizado “se portaron bien”.
¿Qué va a pasar con México?
La indiferencia de la sociedad o las aspirinas del gobierno no nos devolverán el país a los mexicanos.
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