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Lo que Salinas no cedió, Trump lo vuelve a pedir

Hace algunos años, al preguntarle sobre el mayor escollo o riesgo en el proceso de negociación del TLC, el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari señaló al petróleo como el principal obstáculo, además de las resistencias políticas e incluso académicas que trabajaban para que no hubiera acuerdo.

En Washington insistieron, desde 1990, en una mayor apertura, dentro del marco de un comercio menos restrictivo.

El secretario de Comercio, Robert Mosbacher, le dijo a la cadena televisiva ABC que “los envíos de petróleo de México a Estados Unidos son hasta ahora importantes, pero no suficientes”.

El gobierno mexicano, dentro de la tormenta que se desató, dejó muy claro que el petróleo no formaría parte del eventual convenio.

Salinas de Gortari, en México, un paso difícil a la modernidad, escribió: “Como eje de la estrategia, definimos con claridad los principios rectores de la negociación: lo que podíamos ceder y lo que no estábamos dispuestos a otorgar”.

Los negociadores, de aquel entonces, fueron firmes y ese tema quedó en el tintero.

Halcones y palomas siempre han tenido en la mira el potencial productivo del subsuelo mexicano y en todas las ocasiones se han topado con el muro de las leyes y el nacionalismo.

El tema de la seguridad también se colaba y dificultaba las conversaciones.

El 3 de abril de 1990 fue secuestrado, en Guadalajara, Humberto Álvarez Macháin; lo sacaron de su consultorio y en un avión particular lo trasladaron a El Paso, Texas, donde lo arrestaron por su complicidad, según las autoridades de Estados Unidos, en el homicidio de Enrique Kiki Camarena, ocurrido en 1985.

Se presentó una nota formal de protesta en Washington y se pusieron en riesgo las relaciones bilaterales. Se identificó a Héctor Berrellez y Antonio Gárate como los agentes de la DEA que idearon “la extracción” de Álvarez Macháin.

El tema escaló, todavía más, porque la Suprema Corte de EU declaró “legal” el procedimiento de los agentes de la DEA, haciendo caso omiso de que en realidad se trató de un secuestro y de que se había sobornado a policías mexicanos.

El TLC, lo sabemos, se firmó y significó una larga época de prosperidad para América del Norte.

Ahora también hay presiones y dependerá de las habilidades de negociación el sacar provecho. Pero también hay riesgos.

La presidenta Claudia Sheinbaum reveló que habló con Donald Trump sobre el tema del petróleo. El jefe de la Casa Blanca insiste en participar de la riqueza del subsuelo, pero se le aclaró que las leyes lo impiden.

El asunto es que Trump no es como los otros mandatarios y lo demuestra día con día.

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