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Los chiflidos en el Azteca (1986), gritos en las calles (2026)

La temperatura política de los países se puede medir en los estadios de futbol y sus alrededores. Antes y ahora. Chiflidos en el pasado, protestas en las calles en el presente.

En México, en 1986, el descontento por la crisis y los saldos del terremoto del año anterior era intenso.

El presidente Miguel de la Madrid debió intuirlo, pero asistió a la cita que tenía en el coloso de Coapa.

Unos 110 mil espectadores activaron enojos y frustraciones por años difíciles e inclusive terribles.

Fueron 63 palabras pronunciadas en 40 segundos por el presidente de la República, protocolarias todas.

A las 11:47 hizo la declaratoria: “En nombre del vigoroso pueblo de México, doy la más cordial bienvenida a los equipos participantes en el campeonato Mundial de Futbol, así como a los espectadores que nos vistan. Hoy 31 de mayo de 1986 declaro solemnemente inaugurado el XIII campeonato Mundial de Futbol”.

Unas líneas rápidas después de los discursos de Guillermo Cañedo, del comité organizador, Rafael del Castillo, presidente de la Femexfut y Joao Havelange, de la FIFA.

El presidente aguantó, no le quedaba de otra. “Fui objeto de una notoria rechifla. Hecho impactante y desagradable”.

En videos y fotografías luce serio, hasta agrio.

De modo inteligente, el presidente De la Madrid optó por sacar lecciones de lo ocurrido. “Reconozco que existe inquietud social y que conformamos un gobierno impopular. No podía ser de otra manera, dada la magnitud y duración de la crisis económica por la que atraviesa el país”.

Quizá nuestros mundiales estén condenados a eso, a que la ventana al mundo se utilice para colar la consigna o expresar el agravio.

La distancia es enorme: la que va de una silbatina a tener que contener contingentes con líneas de granaderos sobre Tlalpan.

Para el presidente De la Madrid, los que estaban en las butacas eran representantes de esas franjas sociales exigentes e inconformes.

Ahora son la CNTE, los de Ayotzinapa y las madres buscadoras. Cada grupo, y con enormes diferencias, traen cuentas por cobrar, pero no tienen boleto para el Azteca.

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