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Los días de Rocha Moya: negociar o no negociar…

Semana 19 en La Aurora. Los días de Rubén Rocha Moya deben ser extraños. Tiene protección, la que proviene de sus guardias y la que mantiene, todavía, de las redes políticas que lo encumbraron.

Como suele ocurrir en estos casos, la solidaridad tiene sus límites y más cuando quienes vigilan son el FBI, la CIA o la DEA.

Es un objetivo de captura y están esperando el momento, ya sea porque el gobierno mexicano decida entregarlo, algo que por el momento luce lejano, o por medio de una operación de extracción, como ya lo han hecho con El Mayo Zambada o Nicolás Maduro.

Fuera de la propiedad que lo resguarda en Sinaloa, las cosas están como es costumbre: 40% más de homicidios desde que dejó el cargo, de acuerdo con el Grupo Interinstitucional que se conformó para tratar de contener el desastre.  

Rocha Moya es un cadáver político, lo sabe y debe estar valorando los siguientes pasos. ¿Negociar con los fiscales de Nueva York? Es una posibilidad alta, porque ya se le adelantaron otros, y es como el juego de las sillas, donde los que no alcancen lugar les tocará el peor castigo.

Debe tener en el radar a su socio, el senador Inzunza, el que se desenvuelve entre citas aspiracionales y mensajes melancólicos desde un punto indeterminado de Navolato, su tierra.

No volverá al Senado, no lo quieren ni los suyos, por lo que también estará explorando las posibilidades que tiene en el horizonte, no son muchas, inclusive con los altos niveles de impunidad y con las seguridades, por demás precarias, que le pueden prometer para que no hable, para que resista y no huya para entregarse a los funcionarios de la Corte en Nueva York.

Así pasan los días, pero se eleva el costo de mantener una crisis sin cierre alguno.

Las cajas chinas ya no están funcionando, porque el tema mayor es Rocha Moya.

Está fallando el relato desde el poder, porque sus premisas se tornaron irrisorias: no robar, no mentir, no traicionar. Todas ellas han sido vulneradas o sobajadas por el expediente en curso, por lo explosivas que pueden ser sus revelaciones.

Rocha Moya terminará en la cárcel, el dilema está en que tan cerca del río Hudson.

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