El político de Reform UK, que por tantos años impulsó la separación de la Unión Europea para Gran Bretaña, dice que el Brexit quedó incompleto y no se aplicó correctamente
El político de Reform UK, que por tantos años impulsó la separación de la Unión Europea para Gran Bretaña, dice que el Brexit quedó incompleto y no se aplicó correctamente

Es raro ver que un político defina el futuro de un país tras bambalinas. Existen nombres de dirigentes que mueven las marionetas desde las sombras, pero pocos son los casos de líderes que cambian el rumbo de una nación sin siquiera ocupar un cargo relevante en el gobierno.
Entre esas figuras que brillan por su ausencia de luz destaca Nigel Farage, líder de Reform UK, que sin haber sido líder de los dos grandes partidos ingleses, sin haber ocupado un cargo relevante en el gobierno, mucho haber sido primer ministro. Sin embargo, sus esfuerzos terminaron en el apoyo a la salida del Reino Unido de Europa (UE) en 2016.
El político que nació en 1964 en Farnborough, Inglaterra, fue el principal impulsor del Brexit. Es cierto que no fue el único, como suele suceder en los errores históricos, la separación tuvo varios arquitectos que pasaron de David Cameron, quien convocó el referéndum, Boris Johnson, quien lo concretó, y, claro está, los ciudadanos que votaron a favor.
Pero pocas personas dieron su respaldo, hablaron tanto de las presuntas ventajas de dejar la Unión Europea y abogaron tanto por “recuperar la soberanía británica” como Farage, que al momento del referéndum que se llevó a cabo hace 10 años, llevaba ya 20 impulsando este movimiento.
El mensaje en el que Farage fundó su campaña es conocido. Según él, pertenecer a la UE atentaba en contra de la independencia de la unión, había que controlar la migración y urgía liberarse las regulaciones y la burocracia de Bruselas. Para esto, claro está, utilizó la llamada “crisis migratoria” por la que pasaba Europa en esos años, al igual que diversos atentados terroristas para argumentar que el Reino Unido debía actuar por cuenta propia.
Uno de sus mensajes más polémicos fue un cartel gigante en el que se veía a una larga fila de personas (que podrían haber estado prácticamente en cualquier lugar) con la leyenda “Breaking Point” (Punto de quiebre). Esto como un intento de acusar a las personas que intentaban llegar a la isla y así explotar el miedo en contra de la inmigración.
La estrategia le funcionó, y ganó el “Leave” (Salir) con aproximadamente el 52 por ciento de los votos. Para celebrar, Farage declaró (sin darse cuenta de la ironía que eso implicaba) que era el “Día de la Independencia” del Reino Unido.
Diez años después, el político rememoró la noche en la que se enteró de los resultados, y en una frase que dejó ver los héroes en los que Homero se basó para escribir "La Iliada" y "La Odisea" se quedaban cortos, el británico presumió su temple de acero.
“He vivido una vida llena de acontecimientos. Me ha atropellado un coche, he estado en un avión que se estrelló en un campo y he visto cómo una rueda se desprendía de mi automóvil mientras conducía por la autopista. Aun así, no creo que haya habido muchas ocasiones en las que haya estado tan nervioso como cuando cerraron las urnas y se realizó el conteo de los votos del referéndum”, dijo.
A diferencia de muchos políticos británicos, el líder de Reform UK no estudió en una universidad de renombre y tampoco empezó su carrera en la política. Tras asistir al colegio privado Dulwich College, entró directamente al mundo financiero como corredor de materias primas en la City de Londres. Años después haría el cambio provocado por la obsesión que lo sigue hasta ahora, la integración europea, o, mejor dicho, la lucha en contra de la Unión.
Aunque inicialmente simpatizaba con los conservadores, abandonó ese espacio tras la firma del Tratado de Maastricht, que profundizó la integración de la UE. En 1993 se unió al recién creado United Kingdom Independence Party (UKIP), cuyo objetivo central era sacar al Reino Unido de este acuerdo.
En esos años, UKIP obtenía resultados marginales, la mayoría de los analistas consideraba imposible que la salida de la UE se convirtiera en una política real y a Farage lo veían como un personaje excéntrico de la política. Sin embargo, hay que reconocerlo, demostró una enorme capacidad comunicativa con la que cultivó una imagen de político antisistema, como los que abundan ahora.
Era fumador, aficionado a la cerveza, enemigo de la corrección política y crítico feroz de las élites de Londres y Bruselas. Su discurso combinaba euroescepticismo, nacionalismo británico, control migratorio y defensa de la soberanía parlamentaria, ese que lo sigue a lo largo de su carrera.
Bajo su liderazgo, UKIP, que en 2019 pasó a ser el Brexit Party y después, en 2021 Reform UK, pasó de ser una fuerza testimonial a convertirse en una amenaza electoral para conservadores y laboristas. En las elecciones europeas de 2014 incluso obtuvo el mayor número de votos, algo sin precedentes para un partido fuera del bipartidismo tradicional.
A pesar de las consecuencias que trajo el Brexit, mismas que Fausto Pretelin resumió en tan sólo unos párrafos en su columna de este miércoles en El Economista, Farage insiste en que esta era la mejor opción, y argumenta que este nunca se implementó de forma correcta.
En su texto, Pretelin dice que “el Brexit le ha costado a Reino Unido entre un 6 por ciento y un 8 por ciento menos del PIB; 18 por ciento menos de inversiones; 4 por ciento de empleo y productividad; 12 por ciento menos de exportaciones hacia la Unión Europea. La libra esterlina no se ha recuperado ni frente al euro ni frente al dólar”.
Además, el columnista destaca que el 57 por ciento de los británicos reconocen que el Brexit fue un error y un 63 por ciento desean que su Gobierno priorice la relación con la UE e incluso estarían dispuestos a aceptar en su territorio a trabajadores de otros países comunitarios.
¿La respuesta de Farage a quienes destacan el fracaso que ha representado la separación? Esta se puede resumir en una frase. El Brexit no fracasó, quienes fracasaron fueron los gobiernos que lo ejecutaron. ¿En dónde hemos escuchado eso?
Los números muestran que una mayoría de británicos considera que el Brexit no ha cumplido las expectativas iniciales. Además, se ha demostrado el impacto negativo sobre comercio, inversión y crecimiento.
Pero el que por tantos años impulsó esta idea, ahora se excusa diciendo que el Brexit quedó incompleto, y que el problema real fue que los gobiernos encargados de llevarlo a cabo mantuvieron demasiados compromisos con estructuras europeas, lo que provocó que el Reino Unido desaprovechó, según él, plenamente la independencia recuperada.
Hasta ahora, a unos días de que se cumplieron los 10 años de que logró su sueño, lo mantiene vigente. En la página de su partido, compartió su reflexión. “Teníamos la libertad de hacer algo al respecto, pero elegimos hacer exactamente lo contrario, y eso ha enfurecido a la gente”, dijo. A pesar de ello, “en el mundo, nosotros (el Reino Unido) nos mantenemos un poco más erguidos gracias al Brexit”.
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