Pemex nació de un acto colectivo que hoy parecería la parábola del monte. Cuando Cárdenas decretó la expropiación petrolera, no se era a sólo una decisión de Estado, fue un acto de justicia a la patria. Los mexicanos recuperamos lo que era “nuestro”. La promesa ilusoria de un mejor futuro. Este acto de patriotismo convirtió al entonces presidente en el Tata de la nación que sobriamente cumplía sus promesas. Pemex fue durante décadas el símbolo de que México podía pararse …
