Las reglas que sostuvieron el orden global durante décadas se están resquebrajando. La multilateralidad está cediendo —como se advirtió en Davos— a una era de competencia abierta entre potencias, donde los consensos pesan menos que la capacidad de imponer intereses económicos, tecnológicos y militares. Estados Unidos, China y Rusia siguen marcando el ritmo, pero ahora con menos disposición a ceder terreno y hacer compromisos duraderos. Esta competencia reduce el margen de maniobra y obliga a los Estados a decidir con …
