Las protestas en Irán no son un episodio aislado. Aunque se detonaron por el deterioro de las condiciones de vida, se transformaron en una exigencia de cambio de régimen por una sociedad exhausta tras décadas de protestas reprimidas y promesas incumplidas. Son resultado de un sistema islamista que ha violado sistemáticamente derechos básicos y ha convertido la represión en su mecanismo de control. Este hartazgo explica la magnitud del desafío, pero no garantiza un desenlace favorable. El principal obstáculo es …
