La seguridad de las elecciones en los contextos de hoy, en México, también debe analizarse durante los meses anteriores, cuando periodistas y medios son intimidados para impedirles informar sobre quienes aspiran al poder. La violencia contra la prensa no puede medirse únicamente por el número de periodistas asesinados. El homicidio es su expresión más extrema, pero no la única. Las amenazas, extorsiones, secuestros, desplazamientos, vigilancia, ataques digitales, destrucción de equipos y presiones económicas también pueden imponer silencio. En algunos territorios, …
