El destino de los pueblos debe estar en sus manos. De eso estoy convencido, como también de que el terrorismo y la guerra jamás deben ser la vía para lograr reivindicaciones. En mis 63 años me ha tocado conocer muchos conflictos y, en todos ellos, por buenas que hayan sido sus causas, hay muertes innecesarias. Para colmo, con el paso del tiempo no faltan los redentores que terminan convirtiéndose en tiranos o en ciudadanos con posturas moderadas. La primera vez …
