La refinería que mejor funcionó en México no fue Dos Bocas, fue una instalación clandestina en Tamaulipas. Mientras el gobierno presumía la soberanía energética, alguien logró montar una refinería ilegal. Con tanques, con tuberías, con millones de litros de hidrocarburos, con una logística que difícilmente cabe en el concepto de una “operación clandestina”. Una instalación así no se esconde debajo del tapete, se construye durante meses, incluso años. Su abastecimiento y operación involucra a muchos trabajadores y múltiples servicios de …
