En la última semana, el problema con ICE dejó de ser —si es que alguna vez lo fue— una discusión técnica sobre migración y se volvió una pregunta más básica: ¿qué tipo de Estado puede ejercer la fuerza sin límites? En varias ciudades, la escena se repite con un aire de rutina: agentes federales encapuchados o con el rostro cubierto, gas pimienta y golpes, armas apuntadas a quienes filman, detenciones ilegales, ciudadanos asesinados. Ese detalle —el rostro cubierto— importa más …
