Concluí mi entrega anterior expresando el anhelo de construir un país “de cuyo presente también podamos sentirnos orgullosos”. Mi intención hoy era reflexionar sobre si ese orgullo proviene del presente o del pasado, pero algunos amables lectores de mi texto previo me reclamaron que parecía sugerir que la falta de lealtad democrática es exclusiva de la izquierda. A esa inquietud dedico esta colaboración. Empiezo aclarando que no metería las manos al fuego por la ética política de ninguno de los …
