Entre 1935 y 1936, Lázaro Cárdenas desplazó a los generales afines al expresidente Plutarco Elías Calles de sus zonas de influencia —donde mantenían a las tropas bajo un esquema de lealtades compradas— hacia regiones donde carecían de arraigo. Al despojarlos de su control territorial, Cárdenas neutralizó a los más peligrosos enviándolos a misiones diplomáticas o forzando su retiro bajo el eufemismo de una "renovación institucional". La historia es circular en sus advertencias, por más que algunos decidan ignorarlas. En El …
