Históricamente en momentos de crisis, la inversión pública es la primera sacrificada cuando se trata de recortar el gasto. Las principales afectadas han sido empresas como Pemex y CFE, así como el desarrollo de algunas obras de infraestructura carretera.
Para las primeras, otro de los costos ha sido la descapitalización, el deterioro de la planta productiva, la falta de mantenimiento y la salida de personal calificado. Igualmente, se ha hecho necesario el financiamiento para mantener la operación de las empresas. En este sentido, pese a lo apoyos recibidos desde 2019, la operación de Pemex sigue limitada financieramente tanto por su deuda, como por el peso de la plantilla laboral, las pensiones y su sindicato.
En tiempos de bonanza Pemex financió el gasto público y cuando se reguló el uso de sus ingresos excedentes (antes usados discrecionalmente por la SHCP) llevó a la creación de los fondos de estabilización de las finanzas públicas del gobierno federal, tanto de las entidades federativas como de la propia empresa.
Actualmente, por ley, Pemex debe aportar 4.7% del PIB al financiamiento público aun cuando enfrenta problemas de exploración, producción y financieros que desde hace más 10 años ya eran motivo de preocupación y atención. Pese a los esfuerzos realizados, hoy (al 30 de junio de 2026), tiene una deuda financiera de 1.3 billones de pesos (bdp) y con proveedores de 374.3 mil millones de pesos. Una característica que viene arrastrando es que mientras que sus activos suman 2.2 bdp, su pasivo asciende a 4.0 bdp y supera en 85% el valor de sus activos. Resultado: un patrimonio negativo de (-) 1.8 billones de pesos.
Pemex no ha logrado incrementar su producción (1.7 millones de barriles de petróleo diarios) y en algunos años ha quedado por debajo de la estimación de los Criterios Generales de Política Económica. De 2019 a 2026 la empresa recibió 5.5 billones de pesos del presupuesto federal más lo derivado de la reducción del pago del derecho petrolero y otros apoyos.
El presupuesto 2027 contemplará una bolsa importante para Pemex (708 mil en 2026), pero seguiremos sin saber resolver su difícil problemática técnica y financiera.
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