...

Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

¿Por qué los defiende?

Partamos de un hecho: el gobierno morenista protege y exonera a pederastas y delincuentes. En los últimos días, la Fiscalía General cerró la investigación en contra de Naason Joaquín García, condenado en Estados Unidos por agresión sexual y pederastia, al mismo tiempo que el gobierno federal rechazó el informe del Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU. ¿Por qué el gobierno de Claudia Sheinbaum encubre a delincuentes y pederastas? 

Puede ser por una de las siguientes razones: por un prurito soberanista, por la ineficacia de nuestros impartidores de justicia o por complicidad. El primer argumento afirma que ninguna nación o institución extranjera tiene derecho a juzgar asuntos mexicanos, lo cual no tiene sentido si consideramos que no pocos de los mayores criminales mexicanos (como el Chapo, como el Mayo) han sido juzgados, o están en vías de serlo, por tribunales norteamericanos. La ineficacia puede ser otra de las razones. Se investiga mal, se caen los procesos por vicios o errores en los procedimientos. La impunidad es la norma de nuestro sistema de justicia. El argumento de mayor peso, sin embargo, es el de la complicidad. 

Seguir un proceso contra Naason Joaquín García abre la posibilidad de topar con diputados y senadores de Morena vinculados con la iglesia de la Luz del Mundo, además de afectar la afluencia de votos de esa iglesia para el partido en el gobierno. Mejor no moverle.

El tema de las desapariciones es más inquietante. Tiene sentido, perverso pero lo tiene, que el gobierno manipule las cifras de los desaparecidos y homicidios. Su lógica es electoral. Para que la gente, que el gobierno piensa que es muy tonta, crea que el problema dejó de serlo y que ahora gozamos de una paz suiza.      

El problema al que ahora se enfrenta el gobierno de Sheinbaum es que el asunto escaló de nivel. Tanto la ONU como Amnistía Internacional piden una investigación exhaustiva. Se habla de crímenes de lesa humanidad. Personas secuestradas, torturadas, obligadas a servir a los grupos criminales, asesinadas y enterradas en fosas clandestinas o cremadas; decenas de miles de personas. Mujeres, hombres y menores de edad. El número de jóvenes desaparecidos en los últimos años ha aumentado en 150%. Ahora vendrá a México el alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos. El gobierno le mostrará sus cifras Potemkin (fachadas falsas para engañar incautos), pero, sin que el gobierno pueda evitarlo, se entrevistará también con grupos de madres buscadoras. El gobierno está peleando en este caso una batalla que no puede ganar.

Sheinbaum tendrá que responder por qué son las madres buscadoras las que tienen que recorrer el país, poniendo en riesgo su vida, para localizar a sus maridos e hijos, y no el gobierno. No será fácil dar respuesta al porqué el gobierno ha restringido el apoyo que diversas ONG brindaban a los colectivos de búsqueda. ¿Qué responderá el gobierno respecto al rancho Izaguirre, que negó que fuera un campo de exterminio, y en el que se siguen encontrando restos humanos? ¿Qué puede decirse de la negligencia oficial frente a los campos de entrenamiento y exterminio que hoy siguen funcionando a lo largo del país? Hay campos, como el que la prensa reportó recientemente en La Laguna, de varias hectáreas de extensión, imposible de ocultar. Las autoridades saben dónde están esos campos, y no actúa. En la mayor parte de los casos por los vínculos que los narcos sostienen con las autoridades locales de filiación morenista.

Desde 2018, se han perpetrado en el país más de 250 mil asesinatos. Se han encontrado alrededor de seis mil fosas clandestinas. Antes de la llegada de Morena al poder había 30 mil desaparecidos, hoy suman más de 130 mil, incluso cuando solo dos de cada ocho familias afectadas han denunciado, lo cual hace suponer que la cifra real es mucho mayor. Treinta personas desaparecen todos los días. Desaparece una persona cada 45 minutos. Con absoluta ligereza e inhumanidad Claudia Sheinbaum ha afirmado que se trata de “desapariciones voluntarias”. El gobierno mexicano se niega a ver en todo esto una emergencia humanitaria. Es mucho más que eso. Es el infierno en la tierra. ¿Por qué los defiende?

Recomendar Nota

Facebook
X / Twitter
WhatsApp