Cada persona que llega a trabajar trae consigo una historia familiar. Alguien que dejó a sus hijos en la escuela, alguien que cuida a sus padres, alguien que enfrenta una deuda o atraviesa una situación difícil en casa. Esa realidad influye en su concentración, su salud y sus posibilidades de desarrollo. Comprenderla es parte de comprender a quienes hacen posible una empresa.
Una empresa familiarmente sostenible incorpora esa realidad en su cultura, sus políticas y sus decisiones.Genera condiciones para que sus colaboradores puedan desarrollarse profesionalmente y cumplir con sus responsabilidades familiares, cuidando también la viabilidad y los objetivos de la organización.
La Organización de las Naciones Unidas ha destacado la importancia de la integración trabajo-familia para el desarrollo económico y social. Las licencias parentales, la flexibilidad laboral y los apoyos al cuidado son algunas medidas que pueden contribuir a la salud de las personas, la igualdad de oportunidades y el desarrollo de la niñez. Esta perspectiva reconoce que la forma en que organizamos el trabajo tiene consecuencias que llegan hasta los hogares.
Además, el Instituto de Análisis de Política Familiar (IAPF) ha planteado que las familias enfrentan tres tipos de pobreza: económica, de tiempo y de afecto. La primera limita los recursos para cubrir necesidades y construir estabilidad. La segunda reduce las posibilidades de cuidar, convivir y descansar. La tercera debilita los vínculos de escucha, confianza y acompañamiento.
Estas dificultades se entrelazan. La presión económica puede llevar a jornadas más largas; el agotamiento puede reducir la convivencia; y la falta de convivencia puede deteriorar las relaciones. Las decisiones empresariales tienen capacidad de contribuir a romper ese círculo.
En Coparmex promovemos empresas centradas en la persona y reconocemos su función social como generadoras de empleo y oportunidades. Desde esa convicción, comprender la dimensión familiar de los colaboradores permite llevar ese compromiso a decisiones concretas. La dignidad de una persona también se expresa en las condiciones que tiene para cuidar y estar presente en la vida de quienes ama.
¿Cómo avanzar? El IAPF propone cinco pilares: desarrollo económico y patrimonial familiar, para fortalecer la estabilidad del hogar; equidad entre mujeres y hombres, para favorecer oportunidades y corresponsabilidad; flexibilidad espacial y temporal, para organizar el trabajo considerando distintas necesidades; salud física y mental, para prevenir el desgaste y promover el cuidado; e integración y formación familiar, para fortalecer capacidades y vínculos.
Cada empresa puede traducir estos pilares en prácticas acordes con su tamaño y actividad: educación financiera, horarios previsibles, permisos de cuidado, prevención de riesgos para la salud o formación para madres y padres. El punto de partida es escuchar, conocer la realidad de los colaboradores y evaluar qué medidas pueden generar mejores resultados.
Aquí existe una oportunidad de ganar-ganar social. Las personas pueden contar con mejores condiciones para desarrollarse; las familias, con mayor estabilidad y posibilidades de convivencia; las empresas, con mayor compromiso, retención del talento y productividad. La sociedad también se beneficia cuando se fortalecen las capacidades de cuidado y los vínculos entre generaciones. La integración trabajo-familia puede contribuir a la rentabilidad y sostenibilidad empresarial.
Construir empresas familiarmente sostenibles es asumir que cada decisión laboral puede dejar una huella en un hogar. Y que parte de nuestro legado empresarial está en las posibilidades de vida que ayudamos a construir. #OpinionCoparmex
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