Con o sin Rocha Moya, el pacto criminal sigue vigente y uno de los estados más ricos y bellos del país se desliza imparable por el tobogán de la decadencia.
Al gobierno federal le importa un comino que la criminalidad siga a tope, la economía caiga en picada, las empresas cierren, el desempleo aumente y el éxodo de sinaloenses hacia otros estados tome una velocidad de 84 mil habitantes en un año y medio.
¿Por qué? ¿Qué tiene o qué le falta a Sinaloa para llamar la atención del gobierno federal y relanzarlo a las alturas donde su geografía y su gente lo podrían poner?
Tiene dos “pecados”, por decirlo de alguna manera: representa apenas 2.1 por ciento del padrón electoral del país, y es una mina de recursos no fiscalizables para el partido gobernante.
Se fue Rocha Moya por narco, y su equipo sigue.
No hay un solo funcionario suyo, ni de ayuntamiento alguno en Sinaloa, que haya sido detenido por su participación en el narcotráfico.
A la salida de la fiscal Sara Bruna, luego del montaje para encubrir el asesinato de Héctor Melesio Cuén, en el cargo fue designada Claudia Zulema Sánchez Kondo, que era la vicefiscal. El otro vicefiscal pidió licencia al cargo porque es uno de los 10 funcionarios que el gobierno de Estados Unidos pidió detener.
En agosto hubo 152 homicidios. Para tener una idea, en Yucatán hubo dos homicidios ese mes. Claro, el número de policías por habitante en el estado de Yucatán, en 2025, fue de 2.1. Y en Sinaloa, sólo 0.6.
Sinaloa ejerció un presupuesto de 301 pesos por habitante el año pasado, mientras Sonora tuvo mil 443 pesos por habitante.
El sur del estado es zona de guerra.
Los Chapitos, grandes amigos de Rocha Moya, pactaron con el Cártel Jalisco Nueva Generación para controlar Concordia, Rosario, Escuinapa y Mazatlán. Ahí los Mayos pusieron su frontera: de Mazatlán no pasan.
Las balaceras y la mortandad siguen su curso, y en aumento.
¿Y el turismo? ¿La agricultura? ¿El empleo? ¿La vida cotidiana?
En ruinas. No hay acción del gobierno para alterar el pacto criminal.
Los votantes son pocos y el narco opera en favor de Morena.
Va un ejemplo. Para la revocación de mandato a la que convocó AMLO, la media nacional de participación fue de 15 por ciento. Y en Cosalá, municipio que está enclavado en el centro de la sierra (donde se reunió El Chapo con Kate del Castillo y Sean Penn), la participación fue de 78 por ciento.
De enero de 2025 a junio de este año, 84 mil sinaloenses abandonaron el estado. Se van de su tierra. La población decrece.
Hay seis mil sinaloenses desplazados de sus comunidades por la violencia.
Entre julio de 2024 y julio de 2026, se han perdido 21 mil 316 empleos registrados en el IMSS.
Sinaloa era el primer productor de maíz en el país. El año pasado fue el segundo y este año sólo se sembró la mitad de la superficie habitual.
Del estado de los once ríos sólo quedan vestigios de su grandeza. Llegó a tener 27 molinos de arroz, despepitadoras de algodón, empacadoras de mango, de mariscos… Adiós. No todo fue por la obra destructora de Rocha Moya, sino también la consecuencia de las ocurrencias de gobernadores priistas.
Y como a nadie le importa que se pudra Sinaloa, la oposición va dividida a la elección del próximo año, mientras la candidata de Morena, Imelda Castro, lleva más de seis meses en campaña.
El próximo domingo 13 de este mes habrá una gran manifestación ciudadana en Culiacán, para gritar por la recuperación del estado.
Tal vez así, con gritos y marchas, los partidos de oposición entenderán lo que decía un ilustre sinaloense a quien, hace muchos años, entrevisté en su arrocera El Palmito: “A un cochi no se le quita una mazorca con ruegos”.
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