En mala hora el trumpismo de López Obrador comienza a ser arrebatado por un sector de la oposición en México, como si de Estados Unidos viniera la salvación para quitarnos de encima un régimen ineficaz, autoritario y corrupto.
Ninguno de esos “atributos” importan a Donald Trump, y si vemos con detenimiento tal vez concluyamos que los comparte.
En las elecciones en Hungría, Donald Trump apostó alto por su amigo Orbán, un autoritario, rodeado de corruptos y destructor de instituciones democráticas.
JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos, asistió a los mítines de cierre de campaña del populista Orbán, que fue aplastado en votos por un candidato de derecha, proeuropeo, cercano a Zelenski y a Ucrania.
El activismo de Trump jugó en contra de Orbán, igual que su vistosa cercanía con Vladimir Putin y Benjamín Netanyahu.
Los partidos ultranacionalistas de Europa tomaron nota y su discurso abandona el trumpismo para concentrarse en el tema de la migración.
Antes de las groserías de Trump al papa León XIV, la primera ministra italiana, Giorgia Melioni, ya había chocado con Trump por la guerra en Irán, por su apoyo a Rusia, y luego condenó sin ambages las ofensas del presidente de Estados Unidos al pontífice.
Meloni fue leal a sus convicciones y las invectivas de Trump en su contra la elevan ante el electorado y le añaden respetabilidad en Europa.
Trump no suma porque encarna antivalores ajenos al pensamiento liberal y democrático, y los exhibe día a día con dichos y hechos indefendibles.
¿Por qué un sector de la oposición mexicana enciende veladoras a Trump?
Su aliado en México es López Obrador y lo que sigue de él.
Cuando AMLO ganó las elecciones le escribió al presidente Trump una abierta confesión de hermandad política:
"Me anima que ambos sabemos cumplir lo que decimos y hemos enfrentado la adversidad con éxito. Conseguimos poner a nuestros votantes y ciudadanos al centro, desplazar al establishment o régimen predominante".
Después fue a la Casa Blanca a respaldar su candidatura a la reelección y agradeció el buen trato que dio a los mexicanos.
Nuestra presidenta baja la voz cuando el gobierno de Trump publica los nombres de 12 mil 242 mexicanos arrestados y los llama “escoria”.
Ningún presidente previo a AMLO aceptó insultos de ese calibre contra los connacionales.
¿Prudencia ante el T-MEC?
Ellos también nos necesitan.
Y lo comercial y la dignidad de México corren por carriles distintos.
Recomendar Nota
