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El tiradero

Desde las aulas de Grantham: Notas sobre políticas públicas y malas ideas

“No existe dinero público, solo hay dinero de los contribuyentes”

Margaret Thatcher

El mundo está muy revuelto. Conflictos armados, tensiones comerciales, regresiones democráticas, populistas sin escrúpulos, corrupción rampante, delincuencia desafiante… son los temas que diariamente nos ocupan.

Nadie sabe con certeza cual será el desenlace ni el alcance ni profundidad de tanto tiradero. De lo único que se tiene certeza, es que la certeza se acabó. La incertidumbre y la inestabilidad son las características de la nueva realidad.

Ante esto, es obligación de cualquier gobierno serio velar por la integridad de su país. El orden, la prudencia y el rigor técnico en los cuadros de gobierno, son condiciones necesarias para salir lo mejor librado posible de este tiradero.

No hay mejor manera de proteger a un país que generando condiciones para crecer y prosperar. Generar confianza para invertir y generar empleo es crucial para que las familias tengan tranquilidad. No hay que descubrir el agua tibia. Las experiencias exitosas son un bien público y están disponibles. Nada más hay que estudiarlas sin prejuicios ideológicos.

Lamentablemente nuestro gobierno hace lo contrario al despreciar los logros del pasado e ignorar las mejores prácticas internacionales. Es claro lo que se necesita:

  • Necesitamos certeza jurídica con un sistema judicial justo y oportuno, y no el mamotreto de reforma judicial que nos impusieron con jueces a modo y totalmente sometidos al gobierno.
  • Necesitamos un gobierno al que no le tiemble la mano al utilizar la fuerza, y no un gobierno cómplice que reparte abrazos a los delincuentes.
  • Necesitamos escuelas públicas que enseñen matemáticas e inglés y no la basura marxista de los actuales libros de texto.
  • Necesitamos un sistema de salud público que brinde atención médica y no la entelequia danesa sin medicamentos ni vacunas.
  • Necesitamos inversión pública que promueva la llegada de inversión privada y no aventuras ferroviarias que nos condenarán a subsidios cuantiosos y eternos.
  • Necesitamos generar las condiciones para que el capital privado invierta libremente en los sectores y lugares que consideren rentables y no planes elaborados con delirio de planificador central.
  • Necesitamos innovación y adaptación tecnológica y no “científicos” trasnochados que creen que la ciencia es ideologia.
  • Necesitamos que la hacienda pública tenga flexibilidad para enfrentar entornos adversos y no un país sobreendeudado, con gran parte de su gasto comprometido y sin margen de maniobra.
  • Necesitamos un sistema electoral donde los votos se cuenten, con representación proporcional de las minorías y no una reforma electoral que va a eternizar a Morena en el poder.

Ante tanta incertidumbre global, México podría ser el destino de importantes inversiones. Su llegada no depende nada más de nuestra cercanía con Estados Unidos… van a llegar cuando nos vean como un país viable y confiable.

Ojalá nuestro gobierno pronto abandone posiciones ideológicas caducas y fracasadas y retome la ruta de gobiernos profesionales, humanistas y serios.