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Sin crecimiento

Viene la 89ª Convención Bancaria y como cada año refrendará su compromiso con el país, clientelas y gobierno. Salvo en el cambio de gobierno 2018-2019 que inició con algún descontón del presidente López Obrador a la banca, regularmente se presume una buena relación entre el sector bancario y financiero con la administración en turno. Un dato que ilustra lo anterior, es cuando al cierre de la administración pasada el mismo presidente que criticó al Fobaproa, se jactó de que a la Banca y a la Bolsa les había ido bien bajo su administración. Y todavía es así. De diciembre de 2018 a diciembre de 2025, la utilidad de la Banca Múltiple aumentó en términos reales 34% y el índice de Precios y Cotizaciones de la BMV creció 54%.

Cabe recordar que la función de intermediación financiera de la Banca Múltiple se encuentra dominada por siete instituciones que concentran 71% de los activos y pasivos bancarios, así como 77% de la cartera de crédito. Este nivel de concentración es menor al observado el siglo pasado previo a la nacionalización bancaria cuando eran 4-5 las de mayor peso, pero tampoco se ha avanzado mucho. Una añeja discusión es la del tipo de sistema bancario privado que necesita la economía, varios bancos de tamaño mediano con capacidades similares, o bien unos cuantos controlando todo. La aparición de otro tipo de figuras financieras todavía no estaba presente, pero la interrogante permanece.

Por lo pronto, actualmente siete bancos (de 50), absorben 80 por ciento de la utilidad bancaria total; dos españoles se llevan 44% de dicha utilidad y dos mexicanos cerca de 20%. Quedan 46 bancos compitiendo por lo demás. Otro indicador, el Financiamiento Interno Total al Sector Privado no Financiero otorgado por todos los intermediarios financieros -banca privada y de desarrollo, intermediarios no bancarios, Infonavit, Fovissste, emisión de deuda- nos recuerda como en el Mundial del 70 “al gran ausente”:  la Banca de Desarrollo que participa solo con 5% del financiamiento, cuando la comercial alcanza 63%. Esto es, prevalece un sistema bancario de oligopolio privado y mínima participación de la banca oficial de desarrollo.