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La disputa por recursos naturales

Hace 23 años estaba en circulación el libro Guerras por los recursos. El futuro escenario del conflicto global, de Michael T. Klare. Como experto en seguridad internacional, el autor planteó cómo, a lo largo de la historia, la disputa por los recursos naturales siempre ha estado presente. Desde las primeras sociedades asiáticas, hasta el siglo XXI son recurrentes los conflictos por fuentes de energía, agua y minerales. El libro llego a anticipar la invasión de Estados Unidos a Irak.

Una mirada a los acontecimientos actuales revela que la lucha por garantizar y controlar las principales fuentes de energía y ahora de minerales como las denominadas tierras raras persiste y tiende a poner en jaque a la economía internacional. La estrategia de EU apunta al control del mercado petrolero y a una intervención en el abasto de las materias primas que requieren los “chips” y componentes de los dispositivos tecnológicos. En el caso del agua, el gobierno de Donald Trump exigió el pago de la deuda de agua que México tenía con EU.

Este tipo de escenario plantea la necesidad que tiene el país de garantizar sus fuentes de energía y otros recursos, empezando por el desempeño de Pemex y CFE. Hoy se observa un estancamiento de la producción petrolera y, aun con la leve recuperación de la refinación, se ve complicado sustituir 47 mil millones de dólares de importación de gasolinas y gas a corto plazo. Igualmente, el haberle cerrado la puerta a la inversión privada y extranjera en las opciones de generación alternativa de electricidad solo retrasó el tránsito hacia el desarrollo de nuevas fuentes sustentables de energía.

Más allá del petróleo, es necesario avanzar sin ideología, bajo las atribuciones de rectoría económica y planeación del desarrollo que dicta la Constitución, hacia un planteamiento integral de impulso a las fuentes de energía que el país necesita y puede desarrollar para garantizar a empresas y familias un abasto permanente de energía para las próximas décadas. Sea el Estado, los privados o la combinación de ambos, urge la discusión y resolución de cómo resolver el futuro, evitando las guerras y la dependencia energética.