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Banxico: ¿técnica o conveniencia?

Cuando Trump intensificó su presión sobre Jerome Powell para que la Reserva Federal bajara las tasas de interés, analicé en este espacio las implicaciones para México. La conclusión era que nuestro país podía ofrecer precisamente lo que incomoda a Trump: un banco central técnico, predecible e independiente. El argumento sigue vigente, pero ahora el Banco de México genera dudas cuando más necesitamos proyectar certidumbre.

El jueves pasado, Banxico recortó su tasa de referencia 25 puntos base, de 7% a 6.75%. Una determinación sorpresiva, en contra del consenso del mercado. Los votos disidentes de Jonathan Heath y Galia Borja Gómez sostuvieron que las presiones inflacionarias son reales y los riesgos están subestimados. Su posición coincide con la de economistas de Banamex, Banco Base y Moody's, quienes calificaron el recorte como prematuro o francamente erróneo.

La gobernadora Rodríguez Ceja defendió la decisión con argumentos válidos: el repunte inflacionario se explica por componentes volátiles que la política monetaria no puede controlar. La inflación de fondo se mantuvo estable en 4.46%. El costo real del dinero sigue siendo positivo y en rangos que Banxico considera apropiados. Son razones técnicas muy sólidas.

Sin embargo, la decisión también resulta conveniente para un gobierno que no ha dejado de endeudarse y que necesita reactivar una economía estancada, con una contracción mensual de 0.9% en enero. Ese mismo objetivo ha inspirado reformas legales, planes de inversión público-privada, imposición de aranceles: todas medidas insuficientes para impulsar el crecimiento.

Una de las funciones de los bancos centrales es saber decir que no cuando la economía lo exige. Su credibilidad se sustenta en esa capacidad. Un recorte justificado técnicamente no genera dudas; uno que además le conviene al gobierno, en un contexto de inflación al alza, sí. La línea entre criterio técnico y criterio político deja de ser evidente.

Desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, el peso se ha depreciado en más de 5%, el costo del transporte marítimo ha subido hasta 20% y el Brent se cotiza en 114 dólares. Si la inflación no cede como espera Banxico, la corrección llegará tarde y costará mucho más, sobre todo para los inversionistas. La implicación directa, por el momento, es que el margen de error se redujo.

No hay evidencia de que el Banco de México enfrente presiones políticas, pero tampoco hay forma de descartar esa posibilidad desde afuera. La próxima revisión de la tasa de interés está programada para mayo. Si se vuelve a recortar, el mercado tendrá suficiente información para formarse un criterio.

La autonomía de un banco central se demuestra con decisiones técnicas en los momentos difíciles.

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