El contexto petrolero continua incierto y es de esperar que siga así, lo cual no abona para contar con un horizonte de estabilidad que genere confianza para planear, consumir e invertir. En el frente interno se continúa percibiendo un nivel de desconfianza de los empresarios y de los consumidores. La confianza empresarial de marzo del presente año reportada por el INEGI la ubica en 48.4 puntos, abajo del nivel de confianza que inicia en los 50 puntos. Por sector y dominio de actividad las cifras originales de todos los rubros se ubican por debajo de lo registrado en marzo 2025. En el mismo sentido, para el mismo mes del año, la confianza del consumidor se ubica en 44.1 puntos y su confianza sobre la situación económica de los hogares y del país también fue menor a la declarada el año anterior.
Por su parte, la encuesta Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado del Banco de México indica que en marzo de 2026 los especialistas consideran que la inflación se mantendrá, en 2026 y 2027, en niveles cercanos a 4%; esto es, no se alcanzará el objetivo de 3.0 por ciento del banco central. En materia de crecimiento, se prevé una variación de 1.44% anual en 2026 y de 1.79% para 2027. En el periodo 2000-2025 la tasa promedio anual de crecimiento fue de 1.5%. Si se observa el comportamiento sexenal en lo que va del siglo, en cada periodo no se ha superado la tasa de crecimiento de 2 por ciento anual y más bien se va a la baja y se prevé que este no será mejor.
La encuesta de expectativas registra como principales obstáculos al crecimiento los agregados de gobernanza (40%) y de condiciones económicas internas (25%). Dentro de estos destacan la inseguridad pública (20%), la corrupción (7%), la falta de Estado de derecho (7%), la impunidad (3%), la ausencia del cambio estructural (11%) y la incertidumbre económica interna (6%). Al parecer, esta percepción de hogares y empresas sobre las políticas públicas y sus resultados ya es inmune a los mensajes de optimismo gubernamental.
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