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Otro derrame de Pemex en Veracruz y de nuevo culpan a las lluvias (como si ahí no lloviera nunca)

Pemex dijo que las lluvias provocaron "el desbordamiento de cárcamos naturales en diversas colonias de Poza Rica. Como consecuencia, residuos de aceite fueron arrastrados"

Las lluvias intensas del fin de semana fueron otra vez las culpables de un incidente en Petróleos Mexicanos. En el norte de Veracruz, habitantes alertaron desde el lunes sobre posibles derrames de combustible en cuerpos de agua de los municipios de Poza Rica y Coatzintla. Sobre el tema, Petróleos Mexicanos (Pemex) emitió un comunicado en el que confirmó la presencia de hidrocarburos y aseguró que se debía a las precipitaciones.

De acuerdo con la petrolera, esas lluvias provocaron "el desbordamiento de cárcamos naturales en diversas colonias de Poza Rica. Como consecuencia, residuos de aceite fueron arrastrados" hasta el arroyo Hueleque, en las inmediaciones de Chapultepec y 27 de septiembre.

El problema también alcanzó a Coatzintla, donde se reportó contaminación en un cuerpo de agua a la altura de la comunidad Benito Juárez. Esta situación impactó la bocatoma de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV) en Corralillos.

Las autoridades insisten en que no hubo falla mecánica ni actos de vandalismo, pero habitantes de colonias como Chapultepec, 27 de Septiembre y Benito Juárez cuestionan la explicación y señalan que episodios similares se repiten desde hace años sin que exista una estrategia de prevención o renovación de ductos.

“El origen es el rebosamiento por las fuertes lluvias de material contenido en un área en mantenimiento del oleoducto Fobos - Central de Almacenamiento y Bombeo (CAB) Tajín”, dijo Pemex en su explicación.

La empresa del gobierno informó que continuará con el monitoreo permanente y reforzará las medidas de contención, especialmente en puntos vulnerables, ante la posibilidad de nuevas lluvias. También se mantendrán las tareas de limpieza en las áreas donde aún persisten manchas de aceite.

Lejos de ser hechos aislados, estos incidentes exhiben un patrón preocupante en la operación de Petróleos Mexicanos.

En cuestión de semanas, la empresa ha tenido que contener un derrame de diésel en el muelle de su refinería en Deer Park, Texas —provocado "por la interacción de embarcaciones privadas"— y enfrentar un incendio en una bodega de almacenamiento de coque en la refinería Olmeca, en Dos Bocas, Tabasco, "por un incremento no controlado de temperatura". La recurrencia de estos eventos refleja fallas sistemáticas más que contingencias fortuitas.

Aunque la petrolera ha insistido en que ninguno de estos episodios dejó personas lesionadas ni daños mayores a comunidades, el saldo acumulado apunta a un deterioro operativo difícil de minimizar.

Sin embargo, el pasado 17 de marzo un incendio dentro de las instalaciones de la Refinería Olmeca, en Paraíso Tabasco, sí dejó un saldo de cuatro personas muertas.

La petrolera atribuyó el siniestro "a las lluvias recientes, que provocaron el desbordamiento de aguas aceitosas hacia el exterior del complejo, generando su acumulación y posterior ignición fuera de la barda perimetral".

A ello se suma que desde mediados de febrero se detectó un derrame masivo de crudo en el Golfo de México. La mancha de hidrocarburo se extendió por más de 900 kilómetros de litoral, afectando costas desde Veracruz hasta Tabasco y Tamaulipas. Hasta el momento, sigue la investigación de las causas, que han pasado desde un buque de servicio privado hasta las chapopoteras naturales en Campeche.

Más allá de los comunicados oficiales, la frecuencia de incidentes reabre cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad, la supervisión interna y la capacidad de respuesta de la empresa en un contexto donde los márgenes de error parecen haberse reducido al mínimo.

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