La estructura política de MORENA en Quintana Roo debe estar preocupada, pues nada contenta esta su líder moral, la presidenta Claudia Sheinbaum, del cómo se están comportando de cara al 2027.
Enfrentamientos, descalificaciones, golpes bajos evidentes y constantes en los grupos de trabajo de los aspirantes a la gubernatura, Gino Segura y Rafael Marín, sobre todo en redes sociales.
Además, la falta de acuerdos, el anuncio de que el Verde va solo en Ciudad de México y San Luis, con riesgo del efecto dominó en otros estados, no tiene cómoda a quien despacha en Palacio Nacional.
Por ello, los llamados presidenciales a Quintana Roo con sus consabidas reprimendas, son cada vez más constantes, pidiendo recobrar la confianza de los grupos abandonados.
La visita de Rafa Marín a Chetumal con más de 3 mil adeptos presentes y, la mitad, un día después en Cancún, evidenció descontentos y hartazgos hacia lo oficial.
Enojo, rechazo, polarización de la clase política y sociedad civil, dice dos cosas, que se fragua un caso similar dónde Roberto Borge borró al PRI en la entidad o, el arrastre de Marín Mollinedo.
Para el caso, no importa, porque a diferencia del pasado, la contienda por la sucesión es interna, al interior de MORENA, no se percibe partidocracia opositora o esperan la pepena.
La máxima figura política del estado, reunida con su gabinete ha pedido toda la atención a Chetumal; con poco eco en sus palabras, la mayoría está en plan triunfalista, sin medir que el Sur pone y quita.
El desprecio hacia Chetumal de la nueva e improvisada generación de políticos, sin arraigo ni raíces en Quintana Roo, es notoria, no despachan en la capital, la marginan, ningunean.
Lo mismo sucede con el equipo de Rafael Marín, se sienten reyes y virreyes, creyentes de tener dominados a los sureños, no dejan a Rafa generar empatía con los chetumaleños, son celosos y, aquí, mirando.
En Quintana Roo como en el ámbito federal, nadie se disciplina ni hace caso al liderazgo, así vemos a la presidenta local de MORENA arengando por la alianza que dio la espalda a Sheinbaum.
Una líder guinda, más verde que su experiencia en política, respondiendo a la agenda que le ponen sus adversarios, la única ocurrencia fue mostrar las aspiraciones de su pareja por la sucesión.
Por si fuera poco, la sugerencia de la presidenta Sheinbaum a los aspirantes de cargos públicos de renunciar o pedir licencia, lejos de disciplinarlos, aplacarlos, avivo enfrentamientos, no hacen caso.
La caballada en Quintana Roo esta desbocada, galopan alterados, confrontados, si ya saben por quien va decidir la mandamás, para que desgarrarse vestiduras, vayamos en paz.
La presidenta con A está agobiada por tantos frentes abiertos y, cargar con errores y pleitos de su equipo en su transitar; pues esta de la fregada, ahí está el caso del carnal Marcelo, lo saben bien en Quintana Roo.
¿O usted, qué opina?
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