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El 49% de los mexicanos ya no usa el servicio público de salud

Persiste el desabasto, están documentadas fallas graves en infraestructura y falta personal en centros de salud de todos los niveles

Este martes 28 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que el sistema de salud está en recuperación acelerada, con un crecimiento de 12% en la capacidad hospitalaria entre 2019 y 2026, frente al 10% registrado entre 1982 y 2018, y muy por debajo del 77% alcanzado entre 1943 y 1982.

Sin embargo, al contrastar estos datos con reportes documentados entre octubre de 2024 y abril de 2026 —provenientes de organizaciones civiles, auditorías y cobertura mediática nacional— emergen cifras en crecimiento de desabasto de medicamentos, fallas graves en infraestructura, tiempos de atención insostenible.

Pero con los propios datos oficiales, los anuncios del gobierno se caen, ya que, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición Continua 2025 (ENSANUT), casi la mitad de la población prefiere pagar servicios privados antes que enfrentarse a la burocracia pública, es decir, 49% de mexicanos ya no usa el sistema público.

En la medición anterior de 2023, el porcentaje de quienes acudían a consultorios privados antes que al IMSS, al ISSTE o al Seguro Popular, ahora IMSS-Bienestar, era de 43%, lo que refleja un incremento en la poca confianza en atención en instituciones del gobierno.

Por otra parte, un estudio del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) reveló que el 38.3 por ciento del gasto de bolsillo en salud se destina a la compra de medicinas; 34.7 al gasto ambulatorio y 27 por ciento al gasto hospitalario. El Centro además advirtió que seis de cada 10 personas que recibieron atención médica lo hicieron en establecimientos privados y farmacias.

“Nosotros vamos a seguir trabajando por construir el mejor sistema de salud público del mundo. Por eso vamos al servicio universal de salud”, dijo la mandataria de nuevo este martes. “Sin embargo, en los hogares de menores ingresos, cerca de la mitad del gasto de bolsillo corresponde a la compra de medicinas, cuando en los hogares de mayores ingresos, el principal gasto es hospitalario”, señala el CIEP.

El desabasto persiste

En cuanto al tema de abasto de medicamentos de todas las ramas y padecimientos, el colectivo Cero Desabasto señaló en su informe más reciente que hasta 4 de cada 10 recetas en el sector público no se surtieron completamente.

El dato fue retomado por Animal Político, que documentó testimonios de pacientes obligados a comprar medicamentos por su cuenta ante la falta de insumos en hospitales públicos.

Una constante se repite en los reportes es que los pacientes con enfermedades crónicas y cáncer enfrentan interrupciones en sus tratamientos por que los medicamentos no llegan a los centros de salud, por ello más hospitales no implican necesariamente medicamentos disponibles.

En abril de 2025, un informe elaborado por el colectivo Cero Desabasto y Nosotrxs, titulado Radiografía del Desabasto de Medicamentos, reveló también la ineficacia de la llamada Megafarmacia. Del total de 7,593 medicamentos solicitados entre el 29 de diciembre de 2023 y el 20 de marzo de 2024, solo se entregaron 648, lo que representa un escaso 9% de efectividad.

México Evalúa abona en los datos de la carencia de medicinas en el sector público con la cifra de que “en 2024 el gasto en medicamentos para presión arterial fue el principal desembolso en salud de los hogares mexicanos. Le siguen antibióticos para infecciones y medicamentos para diabetes. Todos esos rubros tuvieron aumentos reales de 242.3%, 37.1% y 261% respectivamente frente a 2018”.

El crecimiento en capacidad tampoco resuelve fallas en la cadena de suministro. En ese sentido, la Auditoría Superior de la Federación documentó en sus revisiones de 2023 y 2024 la existencia de adjudicaciones directas sin justificación suficiente y fallas en la planeación de compras consolidadas

El diario Reforma reportó que estos problemas derivaron en retrasos en la distribución, dejando hospitales sin inventario pese a compras millonarias.

En paralelo, El Universal documentó que el nuevo modelo de compra centralizada ha generado cuellos de botella en la entrega, afectando directamente a clínicas y hospitales.

La Aurora documentó en enero pasado que en el Hospital de Alta Especialidad de Veracruz ya no se hacen cirugías de corazón en niños por falta de insumos y presupuesto, de acuerdo con el testimonio de un alto exfuncionario de los Servicios de Salud de Veracruz.

También en la Torre Pediátrica, extensión de ese mismo hospital, familiares de pacientes oncológicos denunciaron la carencia de insumos para los niños con cáncer y que carecen hasta de alcohol.

Otro de los ejes del anuncio presidencial fue el aumento en residencias médicas. Sin embargo, los reportes en campo muestran un desfase entre formación y cobertura real.

El Universal y otros medios han documentado que en estados como Oaxaca, Guerrero y Chiapas existen clínicas que operan con un solo médico o con pasantes cubriendo turnos completos

México mantiene además un rezago estructural en el que hay 2.4 médicos por cada mil habitantes, frente al promedio de la OCDE de 3.7. Esto significa que el aumento de plazas en formación no se traduce de forma inmediata en atención efectiva.

Hospitales que no operan al 100%

El crecimiento en capacidad hospitalaria es uno de los pilares del discurso oficial, pero reportes en campo muestran limitaciones operativas.

Según el INEGI, el 57.2% de la población mayor de 18 años considera que los hospitales saturados o con servicio deficiente son uno de los principales problemas en su ciudad. El dato refleja la preocupación ciudadana por la calidad y el acceso a la salud.

La Jornada documentó a inicios de 2026 casos de centros de salud en Guerrero y Veracruz que operan sin agua potable y con fallas eléctricas recurrentes, en esos casos, las consultas fueron suspendidas por falta de condiciones básicas.

En temporada de lluvias en 2025, Milenio reportó hospitales en Tabasco y Estado de México afectados por inundaciones, con áreas médicas fuera de operación.

El crecimiento estructural tampoco ha reducido los tiempos de atención. De acuerdo con reportes publicados en los diarios Reforma y El Financiero documentan que las consultas con especialistas pueden tardar de 1 a 3 meses y en casos de cirugías no urgentes pueden retrasarse de 6 meses a más de un año.

El caso más grave documentado en este periodo no es la falta de medicamentos, sino su sustitución por productos falsificados.

El diario El País reveló en la investigación “La medicina del millón” la infiltración de fármacos falsos en el sistema de salud mexicano, particularmente del medicamento oncológico Keytruda. La misma autoridad sanitaria reconoció que estos productos “no garantizan su seguridad, eficacia ni calidad” y aún así fueron adquiridos y recetados.

La investigación señala al menos 17 lotes falsificados identificados y más de 1,500 denuncias por medicamentos falsos en cinco años.

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