“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, el tío Ben a Peter Parker. El hombre araña
Culiacán, Sin.- Culiacán está que arde; está bajo fuego. La expresión es literal y también figurada para exponer el momento de incertidumbre, de vacío de autoridad y de violencia que vive la ciudad capital.
Las fuerzas federales tienen tomada la ciudad, pero el poder de la delincuencia se impone. Frente a sus narices hacen sus balaceras y matan a sus objetivos. La salida del góber Ruben Rocha y de Enrique Inzunza, en nada ha cambiado la realidad de Sinaloa.
Eso sí, una gran parte de los sinaloenses -83%- dicen las encuestas, están felices de que ya no esté en el cargo y piden que no regrese.
Otra parte menor, los que disfrutan de las mieles del poder, están de luto, llenos de miedo y en la incertidumbre por no saber y tener claro qué va a pasar.
Lo cierto es que en el ambiente hay una pregunta que muchos se hacen. ¿Por qué hasta ahora se actuó en contra de Rubén Rocha y camarilla? Elementos para haberlo procesado hubo desde el principio.
Hoy, las razones para entender el derrumbe del gobernador más poderoso de la historia de Sinaloa, pero a la vez más reprobado, y ahora repudiado, hay de sobra.
1.- Tras su viaje a Barcelona para asistir a la Cumbre de los Países Progresistas, advertimos que era un claro desafío de la presidenta Sheinbaum a Donald Trump.
Ese día nos hicimos una pregunta: ¿cuál será el costo que pague Sheinbaum y México por este nuevo desafío a Trump? Lo que sí, es que ahora sí, estos presidentes ya creen que Trump es una amenaza para ellos.
¿Cuál será la respuesta de Trump?
Habrá que estar pendientes.
2.- La respuesta llegó días después junto con otra ofensa al gobierno norteamericano y al embajador Ron Johnson en su visita a Los Mochis, Sinaloa.
El pasado 23 de abril, Ron Johnson estuvo en Los Mochis para poner la primera piedra de una planta productora de metanol azul y el evento fue saboteado. Ahí el embajador adelantó que venían acciones conjuntas para combatir la corrupción en México. “Estén atentos”, sugirió.
El 29 de abril se presentaron acusaciones en contra de Rubén Rocha por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Se le imputan cargos de conspiración y asociación con una facción del Cártel de Sinaloa.
Esas son las razones que tiene Estados Unidos. ¿Y cuáles son las de México y las de Claudia Sheinbaum?
3.-Desde 2022, la DEA integra una investigación sobre el huachicol fiscal y el dinero que envió Sergio Carmona a candidatos de Morena a gubernaturas en 2021. Rubén Rocha es uno de ellos.
El detalle está en que este tema alcanza a muchos personajes más que hay por cuidar. Mario Delgado, los hijos de Andrés Manuel y cuando menos seis gobernadores más. Rocha ya estaba en la mira, pero no era un pez gordo.
A lo largo de este tiempo se le “engordó” para hacerlo ver como el causante de todo. ¿Y se logró? Engordarlo sí, hacerlo ver como el mayor culpable, no.
Eso sí, Sheinbaum se ve obligada a entregar “trofeos” u “ofrendas” a Estados Unidos con tal de que la “quema” no llegue hasta arriba. Rocha tiene mucha tela de donde cortar. Es el primer sacrificado.
Lo advertimos. Si Sheinbaum no fue invitada a la cumbre Escudo de las Américas, entonces ella no está invitada a sentarse en la mesa. Pero si tampoco está en el menú, entonces sería ella quien sirviera los platillos. Así parece que es.
Sheinbaum ya puso el primer “pez” en la mesa de Trump.
4.- ¿Algún otro error de Rubén Rocha? Sí lo hubo. Le peleaba con todo su propia sucesión a la presidenta Claudia Sheinbaum. Él quería imponer a su sucesor en la figura, primero de Enrique Inzunza y luego en la de Juan de Dios Gámez. Ambos acusados también.
Lo cierto es que primero se debilitó al grupo criminal que lo protegía y al mismo tiempo se le debilitó a él también.
Así hoy Rubén Rocha y camarilla son los peones sacrificables ante una dura ofensiva que desató Donald Trump contra los cárteles mexicanos.
Claudia se mueve, pide pruebas y dice que no lo entregará. Lo cierto es que ya lo entregó y solo falta oficializar el trámite. Poco a poco lo dejan solo y lo vuelven indefendible.
El senador Enrique Inzunza es el único que sigue pataleando. ¿Hasta cuándo lo hará? Su caída también es inminente.
Habrá que estar pendientes.
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