En aquellos países donde los gobiernos son producto de procesos electorales democráticos, el nivel del desarrollo socioeconómico de sus habitantes es directamente proporcional a la calidad de su democracia.
¿En México existe la democracia? Sí. El problema es que ésta es de ínfima calidad. La democracia clientelar no es un fenómeno que se originó con Morena y la 4T, pero los niveles de degradación democrática en México nunca habían alcanzado los niveles que hoy vemos en todos los ámbitos de la vida nacional.
La democracia que no está presente en la vida cotidiana de los ciudadanos pasa a ser una ficción discursiva y se vuelve socialmente destructiva. La 4T ha aislado a la democracia sólo para “sus procesos electorales” pero, perversamente, la democracia, según la 4T, es ajena al desarrollo de las personas y su integración en la sociedad.
A base de querer sustituir la verdadera participación social, con programas sociales que mitigan la pobreza de hoy para garantizar la pobreza de mañana, la 4T ha construido una sociedad desintegrada e indiferente. Ese, y no otro es el gran éxito de Morena.
Morena es la forma más perfecta de la democracia clientelar; contar con la mayor cantidad de pobres posibles que, sin posibilidades de desarrollo, voten por la dádiva y no por el progreso.
Hoy los mexicanos vivimos de la puerta hacia adentro, encerrados en nuestras casas. Los lugares de convivencia común son inaccesibles para la mayoría de los mexicanos por la inseguridad presente en calles, parques, plazas, deportivos, etc. Sin comunidad, no hay democracia.
Una gran mayoría de los mexicanos no quiere pagar impuestos ante el lamentable espectáculo de corrupción generalizado en todos los niveles de gobierno. El gobierno se llena la boca al hablar de Pemex como “la empresa de todos los mexicanos”, y los mexicanos estamos hartos de ver la cueva de ladrones en que Pemex se ha convertido.
¿Cómo podemos pedir que se respete a policías y a otras autoridades si cada día se revelan los casos más escandalosos de corrupción de los gobiernos de la 4T? En este contexto, cada quien ve por sí mismo y el prójimo, mi vecino, que se las arregle como pueda.
Un país socialmente fragmentado y enfrentado no puede ser económicamente equitativo. Las diferencias socioeconómicas ya existían desde hace mucho, pero la confrontación social impulsada por Morena ha llevado a una división entre mexicanos, que hoy parece insuperable.
Teníamos, hasta hace unos años, una democracia ciertamente imperfecta; hoy estamos a un paso de una dictadura de partido único.
Tal vez nuestra única esperanza es que Morena consiga autodestruirse en esta vorágine de corrupción y violencia. Qué caro nos va a salir recuperar la democracia y la libertad.
Pancho Graue
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