Los últimos metros, como en un maratón, suelen ser los más difíciles. En eso andan en Somos México, donde ya cumplieron con todos los requisitos para obtener el registro como partido político y estar en la boleta en 2027.
El INE reconoció 205 asambleas y 294 mil afiliaciones. Todavía se encuentra en litigio la cifra de 240 asambleas y 349 mil ciudadanos registrados.
Está por definirse el tema de la fiscalización de los recursos, pero existe la confianza de que ahí tampoco tiene que haber problema.
A lo largo de todo el proceso, Morena ha impugnado y presentado quejas, por eso en los equipos de Guadalupe Acosta Naranjo y Edmundo Jacobo Molina no bajan la guardia.
Hacen bien en estar alertas, porque no se está viviendo una situación de normalidad democrática y las autoridades electorales pueden dar sorpresas desagradables.
A estas alturas, se debe estar haciendo una valoración política de la llegada de Somos MX al sistema de partidos o del impedimento que puedan hacer para que ello ocurra.
Sería ingenuo pensar que quienes gobiernan no tienen las palancas necesarias para abrir o cerrar la llave la pluralidad. Así están las cosas desde que el INE y, de modo más que notorio, el TEPJF se fueron degradando.
Si se actúa con racionalidad, dejarán que el Consejo Electoral haga su trabajo sin presiones ni instrucciones y, antes del 1 de julio, la organización que proviene de corrientes de la Marea Rosa tendrá la oportunidad de medir su viabilidad y pertinencia en las urnas.
Si se optara por cerrar el paso a esta nueva organización, el mensaje que se mandaría sería tétrico, ya que estarían cancelando las posibilidades de trabajo político de un partido que tiene respaldos y que deben ser muy superiores a los de sus afiliaciones.
Basta con recordar las movilizaciones ciudadanas en favor del INE y el Poder judicial, además de la participación en la campaña de 2024, bajo el paraguas de Fuerza y Corazón por México, para calibrar el nivel de fuerza a la que podrían llegar.
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