La decisión encendió las alarmas en los mercados internacionales debido a la importancia estratégica del paso marítimo
La decisión encendió las alarmas en los mercados internacionales debido a la importancia estratégica del paso marítimo

La crisis en Medio Oriente sumó un nuevo capítulo de incertidumbre. Irán anunció el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el comercio energético mundial, en respuesta a los recientes bombardeos israelíes contra objetivos vinculados a Hezbollah en territorio libanés.
La decisión encendió las alarmas en los mercados internacionales debido a la importancia estratégica del paso marítimo, por donde circula aproximadamente el 20 por ciento del petróleo que se consume diariamente en el planeta, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y el océano Índico. Por esta vía transitan exportaciones de crudo y gas natural procedentes de países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Catar e Irán. Este corredor marítimo como uno de los puntos más sensibles para la economía global.
Autoridades iraníes justificaron la medida como una respuesta a los ataques israelíes registrados en territorio libanés durante los últimos días.
Israel intensificó sus operaciones militares contra posiciones de Hezbollah argumentando que busca neutralizar amenazas contra su población en la frontera norte. Sin embargo, Teherán considera que los bombardeos representan una agresión contra uno de sus principales aliados en la región.
La tensión aumentó después de que Hezbollah respondiera con nuevos lanzamientos de proyectiles contra posiciones israelíes, alimentando el riesgo de una guerra abierta entre ambas partes.
La decisión iraní también complica los esfuerzos diplomáticos que Washington y varios países europeos intentan impulsar para evitar una expansión del conflicto. Horas antes del anuncio, Estados Unidos e Irán habían aplazado conversaciones previstas en Suiza destinadas a explorar mecanismos para reducir tensiones regionales.
El vicepresidente estadounidense JD Vance había señalado que cualquier acercamiento dependería de una reducción significativa de las hostilidades en la región.
Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, ha reiterado en distintas ocasiones la necesidad de evitar acciones que puedan desencadenar una guerra regional con consecuencias impredecibles.
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