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La libertad como dádiva

“No me vengan con ese cuento de que la ley es la ley”, AMLO 06/04/2022

Esa fecha marca el principio del fin del Estado de derecho en México. AMLO daba el primer paso para que la justicia, su justicia personal, se pusiera por encima de la ley.

La 4T ya tenía en los hechos los poderes Ejecutivo y Legislativo, hasta ese momento sólo se les había resistido el Poder Judicial. La decisión estaba tomada, había que sustituir a los jueces y magistrados que impedían a la 4T ejercer el poder absoluto y así, garantizar su permanencia tanto tiempo como sea posible.

Ahora, cuatro años después, la 4T y CSP han dado pasos aún más extremos, voy a citar dos: el primero tiene que ver con la instrucción que la presidenta CSP dio a Pedro Álvarez Icaza, en Tulum, para incumplir con la norma ambiental vigente.

Las normas tienen un nivel jurídico que debe respetarse, pero si tu máximo jefe, en este caso la presidenta CSP, te da la orden de incumplir la norma tienes dos opciones: acatarla o renunciar. Pedro Álvarez no renunció; ¿qué sucede si éste es denunciado por incumplir la norma?, y si se aplican responsabilidades penales ¿estas alcanzan también a quien dio la orden al funcionario de incumplir la norma?

El peligro de fondo es que el arrebato público de CSP haga que miles de funcionarios de la 4T apliquen “el sentido común” por encima del cumplimiento normativo y abrirle otra puerta más a la corrupción.

El segundo caso se refiere al derecho de las audiencias; al margen de su carácter censor y limitativo de la libertad de expresión, la presidenta CSP nos deja saber que “si quisiéramos censurar ya lo habríamos hecho, tenemos todos los instrumentos para hacerlo”. ¿Qué deberíamos hacer presidenta?, ¿darle las gracias por su generosidad? La libertad como dádiva.

Pero lo más grave es que desde ocho años, primero AMLO y ahora CSP, han convertido a la mañanera en el vehículo informativo más importante del país con la total intención de marcar la agenda mediática con medias verdades y enormes mentiras, con datos a modo, señalando sin ninguna consideración a sus enemigos, instigando a los medios de información como emisarios del conservadurismo.

Desde esa tribuna se ejerce hoy un poder absoluto donde la presidenta puede ser procurador de justicia, secretaria experta en cualquier materia, promotora de las ideas más descabelladas, defensora de personajes indefendibles y, lo más importante, es la máxima responsable de resguardar y defender el legado de AMLO.

La propuesta de los derechos de las audiencias no contempla que la presidenta pueda ser cuestionada ni que tenga que comprobar sus dichos y mucho menos rectificarlos.

¿Hasta cuándo se empeñarán en la 4T en señalar e impulsar lo que nos divide en lugar de buscar e identificar lo que nos une?

Pancho Graue

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