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Información para decidir con libertad

Apoya el periodismo independiente

Para una conversación pública inteligente

Muchos han preguntado cómo, en plena revolución tecnológica, Pablo Hiriart y Julián Andrade se han lanzado a una nueva aventura periodística en un contexto, además, tan atomizado por miles de programas, portales, sitios, plataformas y estaciones que surgen y desaparecen a una velocidad pasmosa.

Mi respuesta es que, al final del día, ofrecer un periodismo independiente, honesto, incisivo e inteligente puede ser una contribución significativa para la generación de información y análisis de buena calidad y, con ello, para el ejercicio de la libertad y una mejor toma de decisiones.

Como sucede en muchas partes, la arquitectura comunicacional vive en medio de una transición donde el viejo modelo no acaba de morir y el nuevo no acaba de nacer, y en ese claroscuro, Gramsci dixit, “surgen los monstruos”, en este caso envueltos en el ropaje de la vulgaridad, el insulto, la mentira o la inanición intelectual, que tan bien les va a las autocracias, a sus taquígrafos y a los mercaderes mediáticos de toda laya. Unas y otros, por añadidura, pierden tiempo porque esos hábitos no lastiman a los que piensan distinto sino que son reiterativas: basta que sus practicantes se paren ante el espejo para verse retratados.

Ofrecer una alternativa que ayude a construir una conversación pública inteligente e informada es un valor central para cualquier sociedad que se precie de ser civilizada y para cualquier país que funcione. Porque una cosa es reportar la corrupción, la ineptitud o el asesinato diarios, ciertamente indispensable, y otra, radicalmente distinta, alentar la discusión sobre los asuntos de fondo que realmente importan a todos: desde el crecimiento y el Estado de derecho hasta la salud y la educación de calidad, asuntos que, dicho sea de paso, ya no encajan en esa lógica binaria, facilona y soporífera -izquierda/derecha- sino que son de sentido común.

Contribuir a ello, o al menos intentarlo, no es sino recuperar el espíritu de Hegel y, en sus palabras, hacer de la “lectura del periódico la oración matinal” de la persona que piensa.

Desde luego que el periodismo de opinión es también un lugar de lucha política y, en consecuencia, una forma de asumir una posición pública. Y cuando hay distancia y espacio suficientes para la reflexión y el análisis, se puede escribir con libertad y desenfado acerca de todo lo divino y lo humano, sin otra pretensión que opinar, entretener y establecer, de tarde en tarde, un diálogo con los eventuales lectores.

Así pues, siguiendo al gran historiador y columnista inglés Paul Johnson, “usemos la columna para criticar a los nobles, enderezar entuertos, atacar gobiernos y humillar a los arrogantes. Pero de vez en cuando señalemos que vivimos en un mundo infinitamente bello donde abundan la gente fascinante, los hechos alentadores y las risas”.

¿Cómo le irá a La Aurora de México? Lo veremos pero, por lo pronto, podemos estar seguros de que nos vamos a divertir bastante.