La semana pasada se dio la primera exhibición de los pagos de Grupo Salinas al SAT, con el compromiso de cubrir el faltante en otras 18 entregas. Uno pensaría que con esto queda saldado el conflicto, pero como suele suceder en la política mexicana, parece improbable que así suceda. Mientras que Ricardo Salinas Pliego cumple las obligaciones que le impone la ley, no sucede lo propio con la gente de Morena.
Esta semana, Adán Augusto López Hernández dejó la coordinación de la bancada de Morena, marcado por escándalos y polémicas de los que no tendrá que responder ante nadie. Desde nexos de su secretario de Seguridad en Tabasco con el crimen organizado, hasta un patrimonio de dimensiones francamente increíbles en un servidor público que se condujera con ética, la reputación de López Hernández no tiene otra defensa que su cercanía con AMLO. Del pago de Salinas Pliego, celebraciones de los corifeos oficialistas. De los escándalos de López Hernández, nada, únicamente versiones en la mañanera que chocan abiertamente con lo que reporta la prensa en diversas columnas y trascendidos.
Por otra parte, esta semana el diario Reforma informó también que el crimen organizado ya está metido en el futbol llanero de las pequeñas poblaciones. Extorsionan, acosan y asesinan gente involucrada en juegos no profesionales. No he visto un posicionamiento de las autoridades al respecto. Eso sí, hay que seguir tundiendo desde el poder a Salinas Pliego. Mientras el país se hunde profundamente en zonas más y más amplias de ingobernabilidad, la distracción del adeudo del Grupo Salinas funciona bien. Pero ya no hay nada por ese lado. ¿En qué momento la autoridad se hará responsable de su principal obligación que es garantizar la seguridad patrimonial de los ciudadanos?
El diario español El País reportó también la abultadísima deuda de Pemex al cierre de 2025, que alcanzó 84 mil 500 millones de dólares. La petrolera es un barril sin fondo de corrupción que ya no tiene salvación, pero bajo el manto de la soberanía que sirve para abastecer de petróleo a una miserable dictadura totalitaria como la cubana. Complicidad ideológica del gobierno con tiranos y criminales.
Cuando desaparecieron el Ifai, la gente del gobierno dijo que no desaparecería la transparencia y que, incluso, no se ría, la fortalecerían desde el mismo gobierno sin necesidad de instancias autónomas. Magnífico, ojalá nos enteremos que el dinero pagado por Salinas Pliego, cuyas empresas emplean a más de 180 mil colaboradores, servirá para cubrir necesidades fundamentales de los mexicanos, empezando por la seguridad. Sabemos que no será así. La impunidad continuará como estamos viendo con la permanencia del senador Adán Augusto en una posición con fuero. No se trata de Salinas Pliego, sino de cómo se gastan el dinero de todos los contribuyentes mexicanos.
