Todavía estamos esperando las explicaciones del gobierno de Estados Unidos, que pidió el presidente López Obrador, por el secuestro y la extracción, del mexicano Ismael El Mayo Zambada, en la narices de AMLO, por agentes norteamericanos y en avión norteamericano, donde según varias versiones periodísticas el gobernador Rubén Rocha participó, cuando, ahora, el Senado mexicano se inflama de valor nacionalista y antiyanqui, e “invita” a la gobernadora de Chihuahua, a explicar la presencia de agentes de la CIA, que perdieron la vida en un accidente.
“Injerencismo”, “pérdida de soberanía”, “están vendiendo a la patria”, se rasgan las vestiduras precisamente, los que mandaron a casi 10 mil elementos de seguridad a la frontera estadounidense, por instrucciones de Trump. Una cuarta parte está en Chihuahua, repartidos en el municipio de Ascensión, cuna de los famosos “Dorados de Villa”, en Ciudad Juárez, y también en Ojinaga, ciudad en la que probablemente murió Ambrose Bierce, el Gringo Viejo de la novela de Carlos Fuentes, que se metió con las tropas rebeldes en la Revolución mexicana. ¿Así como Ambrose Bierce, se colaron unos agentes de la CIA, sin que sepan nada las autoridades desplegadas en la frontera? ¿Los 10 mil efectivos sólo cuidan la frontera a Trump, de aquí para allá, o también nos la cuidan a nosotros de lo que entra de allá para acá?
En el debate de Chihuahua que abrió el Senado, las rayas deben estar claras. ¿De qué lado está cada quién? ¿Del lado de combatir a los criminales? ¿Del lado de defender al Ejército mexicano y hacerlo un Ejercito vencedor que aplaste a los narcotraficantes? ¿Del lado de una colaboración clara, sin titubeos ideológicos con Estados Unidos? O bien, ¿del lado de “hacerle al tío Lolo”, como López Obrador, en la relación bilateral y con los narcos? El Senado abrió la puerta de llevar a examen dos tareas que son nacionalistas de verdad: ¿vamos a tener buena relación con nuestros vecinos y les podremos seguir vendiendo aguacates desde Tancítaro, Michoacán, y nuestros paisanos mandar remesas sin trabas? Ese dinero es mucho más que los programas sociales asistencialistas y clientelares de Morena. ¿Vamos a cooperar o no con Norteamérica? ¿Vamos a defender o no, a nuestras Fuerzas Armadas? Esa es la disputa.
Morena ya regresó al INE a la época de los años 80. ¿También quiere regresar al crimen a esa bonanza? Rafael Caro Quintero, tenía en Chihuahua un rancho “El Búfalo”, donde se producían toneladas de mariguana y trabajaban en la impunidad 10 mil personas. Al colaborador de la CIA que descubrió ese emporio, Enrique Camarena, lo mataron en Michoacán. ¿De qué lado quiere estar el gobierno de México?
Posdata.- Gonzalo Celorio, premio Cervantes, escribió Amor propio. Un soñador del 68 que vio derrotada su utopía, y acabó de burócrata. Algo así el movimiento que dijo transformaría la vida pública de México. Se contentaron con el hueso, y mataron sus ideales: democraticidas.
Recomendar Nota
