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BTS para Morena

La presidenta Sheinbaum que se envuelve en la bandera mexicana frente a la acusación de Estados Unidos contra su compañero Rocha Moya, y que con bombo y platillo exaltó los productos mexicanos e invito a consumir lo “Hecho en México”, trajo al grupo surcoreano BTS. Viejo truco del conejo en la chistera para no hablar de sus narcogobiernos, e indolencia frente la extorsión, las madres buscadoras, los negocios cerrados en Culiacán. Agua para cebar la “Dynamite” dirían los coreanos.

¿Qué dirán los socios del PT de esos visitantes?, pues son adoradores del régimen totalitario de Corea del Norte y de su líder supremo, Kim Jong-un. ¡Nacionalistas falsarios! Se imaginan un mitin donde el profesor Alberto Anaya alterne con los “Bangtan Snyeondan”, cantando “Young forever”. ¡Unidad nacional todo es joder al pueblo!

La jefa del Estado soberana, como siempre, escribió al presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, una carta formal para que viniera BTS, fue toda una gestión diplomática mexicana, ¡muy nacionalista! Atenta a las necesidades del pueblo, observó el furor del pueblo por escuchar a la “Love yourself”, y sacó  a sus integrantes por la ventana de Palacio Nacional. ¿La mejor política exterior, es la política interior? López Obrador jamás necesitó shows musicales para nadar, con sus “paleros” en las mañanas tenía. ¿Se imaginan a López Obrador saliendo al balcón presidencial con Taylor Swift?

A mediados de la década de los 60, con un PRI todopoderoso, gobernaba Gustavo Díaz Ordaz, y la Ciudad de México estaba confiada, a dedazo presidencial (como ahora, pero sin urnas ni elecciones), al regente Ernesto P. Uruchurtu; hubo gestiones para que The Beatles se presentaran en la capital mexicana. Manuel Bartlett alternaba ya su militancia priista juvenil con sus clases de derecho en la UNAM. Entonces el argumento para impedir que vinieran Lennon, McCartney, Harrison y Starr, era que pervertirían a la juventud. Nunca se presentaron. Qué bueno que hoy gana la libertad, aunque sea para distraer del desastre. BTS toca mientras el barco se hunde. Ojalá el gobierno que los invitó a Palacio Nacional escuche la letra de “Not Today”, ese grito a favor de las minorías, de los que tienen todo que perder. Porque es un himno para resistir y no rendirse frente a la derrota. “Todavía es un día demasiado bueno para morir”.

La presidenta Claudia Sheinbaum debería observar y preguntar a Corea del Sur, cómo su Secretaría de Cultura, Deporte y Turismo, tiene una división burocrática exclusiva para apoyar al K-pop. No sólo exportan autos o teléfonos. Venden cultura. Y la cultura mexicana es inmensamente mayor. Más de 500 millones de personas hablan español y ni 80 millones conversan en coreano. Pero nos peleamos con la presidenta de Madrid, con el mestizaje y con los españoles que no aplauden a Morena. Le causa urticaria Isabel Díaz Ayuso a la presidenta, y riñe con el fantasma de Hernán Cortés.

Quizá la presidenta logró su objetivo: encantar a Las ARMYS con sus ídolos de BTS; pero no lograr conjurar el peligro de que arribe el US Army. Trump amenaza y Rocha sigue oculto. BTS son “Boy Scouts a prueba de balas”, ¿pero los mexicanos? La presidenta los invitó a que vengan el año que entra, año electoral y necesitan una mano. Todo es “Fake Love”. “Estoy tan cansado de este amor falso”, cantarán los coreanos, y yo pensaré en los que dijeron que acabarían con la corrupción. “Fire”.

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