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La independencia de los aliados tradicionales de Estados Unidos

Vivimos en un mundo anárquico donde las instituciones y acuerdos internacionales son indispensables ante crisis como las guerras, el deterioro ambiental y las pandemias. Sin embargo, irracionalmente el trumpismo americano busca derrumbar el orden liberal establecido por su país tras la Segunda Guerra Mundial, sustituyéndolo por una visión basada en la ley del más fuerte.

Los resultados económicos adversos de la hiperglobalización para parte importante de la población, incluyendo los efectos del cambio tecnológico, fortalecieron a los populismos, incluyendo a la extrema derecha en Estados Unidos y Europa, lo que puede destruir la democracia.

EU se ha salido de tratados y organismos internacionales. Ante el vacío de poder dejado por EU, tanto la Unión Europea como China buscan asumir el liderazgo global, con la primera portando la batuta democrática frente a los autoritarismos a la vez que trata de mantenerse firme ante las presiones de EU.

Trump ha buscado apoderarse de Groenlandia y amenaza con el retiro de tropas en Europa ante la falta de apoyo en su conflicto desastroso con Irán, lo que ha generado una fuerte tensión con la OTAN. Aunque se acordó el fin de hostilidades con Irán para aliviar la crisis global energética, el régimen iraní y sus milicias aliadas quedaron intactos, provocando una ruptura al menos temporal entre EU e Israel.

Europa, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelandia, como aliados tradicionales, dependen de la inteligencia y el armamento de EU para defenderse de Rusia y China, lo que Trump aprovecha para obtener ventajas diversas. El sudeste asiático y Taiwán dependen de EU también para su seguridad frente a la amenaza de China en el mar Meridional.

Aunque es muy posible que el Partido Republicano pierda las elecciones intermedias y la Presidencia por la pérdida de popularidad de Trump, los aliados tradicionales de EU deben tener claro que el compromiso de EU con ellos no es sólido como se pensaba, por lo que deben diversificar su riesgo.

En su artículo para el Financial Times "America’s allies look to declare independence from the US", Gideon Rachman, argumenta que mientras que EU se prepara para celebrar su 250 aniversario de independencia, sus aliados tradicionales buscan reducir su dependencia de Washington, en particular ante amenazas de reducción de apoyo militar, ataques a sus valores democráticos y aranceles generalizados.

Canadá, ante la amenaza de Trump de convertirla en estado, debe protegerse y diversificarse. Canadá debe buscar con los europeos la independencia en sectores estratégicos como la IA y los microprocesadores.

Se están llevando a cabo conversaciones para potencialmente vincular a la Unión Europea con el CPTPP (que incluye a Canadá y al Reino Unido). Este megabloque comercial podría crear una poderosa red que excluya a Estados Unidos y a China, y que sirva para establecer las reglas de un nuevo orden comercial global ante la irrelevancia de la OMC.

La política exterior impredecible y transaccional de Trump ha obligado a las democracias a prepararse para una guerra económica con EU, pero también con China ante su uso continuado de prácticas comerciales indebidas.

En su artículo "The Myth of Global Chaos" publicado en Project Syndicate, el politólogo Zaki Laïdi sostiene que los conflictos globales actuales se amplifican porque las instituciones y acuerdos internacionales ya no son capaces de mitigar los choques geopolíticos, siendo Trump responsable de desmantelar estos estabilizadores.

Sin embargo, a pesar de Trump, el comercio global sigue creciendo a medida que las cadenas de suministro y de valor se reconfiguran. La globalización continúa, pero debe hacerlo sobre bases más firmes, reduciendo sus efectos nocivos sobre las personas. Lo mismo deberá hacerse con la inteligencia artificial.

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