La aplicación del último examen de control, de carácter presencial, fue realizada en el Palacio de los Deportes el 19 de agosto. Ahí se atendió a 8 mil aspirantes[1] , y fue supervisado por el rector, notarios y auditores. Dicho examen se sumó a los realizados en Guanajuato, Oaxaca y Baja California. En total se presentaron cerca de 37 mil aspirantes, cifra que representa dos tercios de quienes fueron convocados. Insólitamente, todavía se detectaron 22 jóvenes que intentaron hacer trampa.
Al concluir el examen en el Palacio de los Deportes, el rector Lomelí mostró preocupación por las agencias, despachos o negocios que vendieron el examen. Tal como lo dijo: “Subestimamos el gran interés que hay por aprobar el examen… y el tamaño del negocio que desafortunadamente hay detrás de ir y vender este tipo de ayuda”.[2] En declaraciones previas se reportó también que la UNAM terminará anticipadamente con el contrato firmado con Territorium Life y realizará tres auditorias: una tecnológica, para analizar la plataforma utilizada, otra por la contraloría de la institución y una más solicitada a la Auditoría Superior de la Federación[3].
Como se recordará, el examen de control fue establecido por la Comisión Técnica para la Revisión del Proceso de Ingreso a la Licenciatura 2026, con el propósito de validar los resultados en un segmento de quienes anteriormente habían presentado el examen de admisión en línea. Constituyó una medida correctiva ante las irregularidades del primer examen, que atendió a cerca de 160 mil aspirantes[4]. En este ciclo la UNAM aumentó 1,554 nuevos lugares.
El examen de control procuró remendar errores de juicio, al no atenderse los problemas detectados inmediatamente después de la primera aplicación. La gravedad de semejantes errores generó protestas, incertidumbre y corrió un mar de tinta cuestionando la ética de la Máxima Casa de Estudios. Felizmente, los afectados desoyeron la convocatoria a una segunda marcha de protesta, convocada para el 17 de agosto. Los resultados de este examen se darán a conocer por la UNAM el 29 y 30 de agosto[5].
Comentario
El propio Programa Nacional de Educación Superior 2026-2030 (PNES) reconoce las oportunidades de ingreso no solamente dependen de los conocimientos adquiridos. Son más importantes aún las desigualdades territoriales, económicas, pedagógicas, culturales, laborales, y sociales, que pesan (o no), en las espaldas de cada uno de los aspirantes. El PNES también apunta la insuficiencia de la oferta y la necesidad de fortalecer el financiamiento a la educación superior.
Si el mismísimo diagnóstico gubernamental admite que el problema es estructural, resulta vano demandar a una sola universidad la responsabilidad de absorber la demanda nacional. Se requiere un trabajo complejo que favorezca el crecimiento de la economía, la mitigación de las múltiples desigualdades, la insuficiencia de empleos formales, y un incremento significativo del presupuesto para educación superior, con particular atención a nuestras instituciones de primer nivel, porque estas ya saben cómo educar e investigar con calidad.
La decisión no es perfecta en una circunstancia que parecía límite, pero hay indicios de que la UNAM está saliendo a flote. El estudiante de Ciencias Políticas que impulsó la primera marcha de protesta parece haber acertado al decir que: “El examen de control devolverá credibilidad a la UNAM”[6].
[1] López Dóriga (2026, agosto 17). Más de 8 mil aspirantes presentan examen presencial de la UNAM en CDMX. López-Doriga Digital
[2] Hernández, L; Villaseñor, A. (2026, agosto 20). Subestimamos el tamaño del negocio detrás del examen virtual. La Jornada.
[3] El Universal
[4] Estrada, E. (2026, 20 de agosto) Resultados del examen UNAM 2026…” Crónica
[5] Redacción (2026, 17 de agosto). Confirman cuándo darán a conocer los resultados del examen de control de la UNAM. Educación, N+
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