Hay dos enfoques equivocados sobre la crisis cubana: el de la nostalgia revolucionaria o el del entusiasmo intervencionista. Ambas son erradas pues asumen un paradigma incompatible con la democracia liberal. El primero, lleva al totalitarismo socialista y su fracaso económico; el segundo, al imperialismo trumpista. Lo que muestra la isla es el modo -posiblemente perverso- en que la nueva estrategia trumpista busca reordenar América Latina, aprovechando las patologías de los estados debilitados: economías exhaustas, soberanías cuestionadas, derechos devaluados. Como muestra, …
